Acti ha lanzado un teclado con agente de IA para iOS y Android que sustituye al teclado normal del móvil. En vez de solo predecir la siguiente palabra, lee lo que intentas hacer y lo ejecuta: redacta la respuesta, resume un texto, traduce o crea un enlace de reunión, todo dentro de la app en la que ya estás.
Puntos clave
- Reemplaza el teclado del móvil por uno con un agente integrado, disponible en iOS y Android.
- Funciona con un patrón simple: escribes lo que necesitas, mantienes pulsada la Acti Bar para lanzar el agente, ves el resultado en el teclado y tocas para aplicarlo.
- Conecta con más de 150 APIs y servicios (Gmail, Slack, Notion, Google Calendar, Meet, Calendly) vía OAuth.
- Trae un Skill Builder para crear acciones propias en lenguaje natural sin programar, y un Skill Hub con más de 1.000 skills ya hechas por los primeros usuarios.
Por qué el teclado es buen sitio
La idea tiene más sentido del que parece. El teclado es lo único que está presente en todas las apps del móvil, sin importar en cuál trabajes. Meter el agente ahí evita el salto constante de abrir ChatGPT, copiar, volver y pegar. Escribes la intención donde ya estás y el agente actúa sobre el contexto de esa pantalla. El fundador, Young Wang, no viene de nuevo: llevó Facemoji Keyboard a más de 550 millones de descargas en Baidu, así que sabe de distribución de teclados a escala.
Teclado como plataforma, no como app
La apuesta de fondo es distinta a la de un ChatGPT o un Gemini en su app. Esos te piden que vayas a ellos; Acti se pone en medio de todo lo que ya haces. Ahí es donde cobran sentido el Skill Builder y el Skill Hub. El primero deja montar acciones propias describiéndolas en lenguaje natural, sin tocar código, así que cada uno se fabrica los atajos de sus tareas repetidas. El segundo es un mercado donde esas skills se comparten, y la empresa dice que los primeros usuarios ya han creado más de 1.000. Ese patrón, una capa base más una tienda de extensiones que hace la comunidad, es el que convirtió a los navegadores y a los móviles en plataformas. Aplicarlo al teclado es una jugada ambiciosa, aunque está por ver que la gente cambie algo tan íntimo como su teclado.
El punto delicado
Un teclado que lee tu pantalla y se conecta a tu Gmail, tu Slack y tu calendario es potente y a la vez sensible. Toda la propuesta se apoya en cuántos permisos le das y en confiar en cómo maneja ese acceso. Es la misma tensión de cualquier agente que actúa por ti: cuanto más puede hacer, más ojo hay que tener con lo que ve y toca. No es motivo para descartarlo, es motivo para probarlo con cabeza antes de darle las llaves de todo.
Por qué importa
Para quien vive en el móvil, esto apunta a un cambio de dónde vive la IA en el teléfono: no en una app aparte a la que vas, sino en la capa por la que ya pasa todo lo que escribes. Si el patrón cuaja, el sitio natural del asistente deja de ser una app y pasa a ser el teclado. Para un equipo pequeño, la parte interesante es el Skill Builder: montar acciones propias en lenguaje natural, sin código, para las tareas repetidas de cada uno. Ahí es donde una herramienta así deja de ser un truco y empieza a ahorrar tiempo real, siempre midiendo bien qué permisos le das a cambio.
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