AIR ha levantado 50 millones de dólares en dos rondas seguidas para resolver un problema que casi ninguna empresa se ha planteado todavía: qué hacen exactamente las skills, plugins y servidores MCP que sus agentes de IA se descargan de internet. La empresa cifra en torno al 27% los que circulan online con fugas de datos.
Puntos clave
- Dos rondas en cuestión de semanas: 10 millones liderados por Sequoia y 40 millones liderados por Greenoaks Capital, con ángeles del sector.
- La plataforma hace tres cosas: descubre agentes corriendo dentro de la empresa, verifica de forma continua las herramientas que usan, y bloquea comportamiento no autorizado.
- Cubre skills, plugins, servidores MCP y add-ons.
- Más de 20 clientes, alrededor de una cuarta parte grandes empresas. La demanda más fuerte viene de servicios financieros y farmacéutica.
- Yair Saban (CEO) y Niv Hoffman (CTO), ambos veteranos de la Unidad 8200 de inteligencia israelí. Unos 40 empleados.
El ataque que describen
La parte interesante del planteamiento es cómo entienden el riesgo. No van tanto detrás de quien ataca al agente, sino de quien contamina lo que el agente lee.
Un agente con acceso a tus sistemas procesa documentos, páginas web, correos y respuestas de herramientas. Si alguien mete instrucciones dentro de ese contenido, el agente puede acabar ejecutándolas creyendo que forman parte de la tarea. No hace falta romper nada: basta con escribir en un sitio por donde el agente va a pasar.
Las skills y los servidores MCP amplían la superficie porque son código de terceros que tu agente instala y ejecuta con tus permisos. Es el problema de las dependencias de siempre, con una diferencia: aquí quien decide instalar no siempre es una persona.
El 27%
La cifra es de la empresa, y conviene tomarla como lo que es: un dato de vendedor que además vende la solución. Pero el orden de magnitud encaja con lo que ya pasó con las extensiones de navegador y con los paquetes de npm.
El patrón se repite siempre igual. Aparece un formato nuevo de extensión, se llena de utilidades gratis, la gente las instala sin mirar, y un porcentaje incómodo resulta estar recogiendo datos. Con las skills y los MCP vamos por el segundo paso.
Dos rondas en semanas
El detalle de la financiación dice tanto como el producto. Sequoia lideró 10 millones, y semanas después Greenoaks Capital puso 40 más. Levantar dos veces en ese margen de tiempo no suele significar que hiciera falta el dinero: significa que alguien quiso entrar antes de que subiera el precio.
Con unos 40 empleados y algo más de 20 clientes, AIR está en la fase donde el producto todavía se está definiendo con los primeros compradores. Que una cuarta parte de esos clientes sean grandes empresas es el dato que sostiene la valoración implícita.
Por qué compran los sectores regulados
Servicios financieros y farmacéutica son los primeros clientes por la razón obvia: son los que tienen que demostrar ante un regulador qué software toca sus datos.
Y ahí es donde el producto tiene sentido de verdad. No es tanto el bloqueo como el inventario. La primera función que enumera AIR es descubrir qué agentes corren dentro de la empresa, y eso es un problema real: los agentes los monta cualquier equipo, en cualquier herramienta, sin pasar por IT.
Por qué importa
No hace falta comprar nada para llevarse la parte útil de esta noticia.
Pregunta hoy en tu empresa qué skills, plugins y servidores MCP hay instalados en las herramientas de IA que usa el equipo, y quién los aprobó. Si la respuesta es que nadie lo sabe, ya tienes la misma exposición que están vendiendo a los bancos.
La regla de partida es aburrida y funciona: un agente con acceso a datos de cliente no ejecuta código de terceros que nadie ha revisado. Ni skills bajadas de un repositorio público, ni servidores MCP de un enlace que alguien pasó por Slack.
Y si vas a instalar algo, mira quién lo mantiene y qué permisos pide, igual que harías con una extensión de Chrome. Que sea IA no lo hace distinto.
Fuente original: TechCrunch
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