Andreessen Horowitz monta una academia sin título ni exámenes

Andreessen Horowitz monta una academia sin título ni exámenes
Fuente: a16z.com

Andreessen Horowitz, el fondo de capital riesgo más conocido de Silicon Valley, ha anunciado la Horowitz Andreessen Academy, una escuela presencial en San Francisco para chavales recién salidos del instituto. No da título, no pone notas y no hace exámenes. A cambio ofrece un año trabajando dentro de Anthropic, OpenAI, Nvidia o Stripe y clases con gente como Jensen Huang o Satya Nadella.

La primera promoción será de unos 50 alumnos, empezará en otoño de 2027 y no pagará matrícula. La academia ha levantado 42 millones de dólares, 35 de ellos del propio fondo.

Puntos clave

  • Quién la monta. Es una empresa aparte, con ánimo de lucro, incubada por a16z. La dirige Gagan Biyani, cofundador de Udemy. Marc Andreessen y Erik Torenberg, socio del fondo, se sientan en el consejo.
  • Qué recibe cada alumno. 50.000 dólares en créditos de cómputo para sus proyectos, 5.000 para viajes e investigación y el 100% de la propiedad intelectual de lo que construya, según The San Francisco Standard.
  • Con quién trabaja. Diez empresas fundadoras de las co-ops: Anduril, Anthropic, Coinbase, Google, Meta, Nvidia, OpenAI, Palantir, Replit y Stripe. Fortune habla de unas 50 empresas más dispuestas a contratar, entre ellas Databricks y Boom Supersonic.
  • Qué no da. Ni título, ni acreditación, ni acceso a las ayudas federales al estudio de Estados Unidos.
  • Qué viene después. Un programa de dos años, de pago, desde otoño de 2028 si el regulador lo aprueba.

Cómo funciona el año

El anuncio de a16z, firmado por Torenberg, organiza la escuela en tres patas: co-ops, cursos y lo que llaman "pursuits".

Las co-ops son rotaciones de trabajo real durante el curso, no solo en verano. Los cursos los dan fundadores de empresas de más de 1.000 millones, sus inversores y gente que está en la frontera técnica. En la lista de visitantes aparecen Jensen Huang (Nvidia), Satya Nadella (Microsoft), Travis Kalanick (Uber), Mira Murati (ex-OpenAI), Ali Ghodsi (Databricks) y Patrick Collison (Stripe). Fortune añade como profesores a Max Mullen, cofundador de Instacart, y a Steven Sinofsky, que presidió la división de Windows.

Algunos cursos del catálogo dan una idea del tono: "Frontier Systems", "The Craft of Selling", "The Modern Software Developer" o "AI Inference Engineering". Hay uno de historia de la computación de 1940 a 2025, que es de lo poco que sonaría a universidad clásica.

Los "pursuits" son el proyecto propio del alumno: una startup, un producto, una investigación.

Según Fortune, el calendario va así. De septiembre a abril, San Francisco. Mayo, viaje internacional. De junio a agosto, co-ops pagadas, aunque la escuela no garantiza el sueldo. El alojamiento corre por cuenta de cada alumno.

Cómo se entra

La admisión se basa en lo que has construido o lanzado. Fortune matiza que también piden expediente y notas de pruebas estandarizadas, así que el trabajo propio pesa mucho, pero no es lo único que miran. Prioriza a los que acaban el instituto en 2028 y acepta universitarios y candidatos de fuera de Estados Unidos. Las solicitudes están abiertas en theacademysf.com.

Biyani lo resume así en Fortune: lo principal que ofrecen es que los alumnos persigan sus propios objetivos. Ben Horowitz fue más directo en The San Francisco Standard: si quieres ser protagonista, te ayudan; si quieres ser una pieza del engranaje, ese no es tu sitio.

El precio llegará en 2028

El año gratis es la promoción fundadora. La versión de dos años, prevista para otoño de 2028, cobrará una matrícula comparable a la de una universidad privada de élite. Fortune la sitúa entre 60.000 y 90.000 dólares al año, y seguirá sin dar título.

Ahí está la parte discutible. Bryan Caplan, economista de la Universidad George Mason y crítico conocido del sistema universitario, dijo a Fortune que el modelo funciona para los 50 mejores, pero no va a funcionar "ni para los 5.000 mejores". Ryan Craig, de Achieve Partners, también duda de que el segundo año aguante.

Tienen su parte de razón. Con 50 alumnos elegidos a dedo y los consejeros delegados de Nvidia y Microsoft dando charlas, cualquier programa sale bien. Lo difícil es escalarlo cobrando 80.000 dólares a alguien que se va sin papel.

Qué significa para quien contrata

Para quien contrata, lo más revelador del anuncio es la lista de empresas. Diez de las que más talento técnico absorben del mundo, entre ellas Anthropic, OpenAI y Google, han firmado para meter en su plantilla durante meses a chavales recién salidos del instituto y sin título. Y un fondo que ha invertido en medio Silicon Valley apuesta 35 millones a que el portafolio de lo construido vale más que el expediente.

Eso encaja con lo que ya vemos al contratar perfiles que trabajan con IA. Un candidato que ha montado tres automatizaciones que funcionan con Claude o con ChatGPT te dice más en diez minutos de demo que un máster en transformación digital. La IA ha bajado tanto el coste de construir algo que "enséñame lo que has hecho" se ha vuelto la pregunta más barata y más fiable de una entrevista.

Para una empresa española de 20 o 200 personas, lo accionable es modesto y concreto: en los procesos de selección de perfiles de operaciones, marketing o datos, pide una muestra de trabajo real hecha con IA y pésala al menos tanto como el currículum. No hace falta montar una academia en San Francisco para aplicar el mismo criterio.

Y una cautela honesta. Esto es un experimento con 50 personas que empieza dentro de un año. Todavía no hay un solo alumno, ni datos de empleabilidad, ni aprobación regulatoria para la versión de pago. Merece la pena seguirlo, y de momento es solo eso, un experimento con mucho dinero y muchos nombres detrás.

Fuente original: a16z.com


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