Argentina propone una figura legal de 'sociedad no humana' gestionada por IA con protección de responsabilidad

El gobierno de Javier Milei ha presentado un proyecto que crea una figura legal nueva en Argentina: la 'sociedad no humana'. Una empresa cuya propiedad y operación están en manos de sistemas de IA, con accionistas humanos permitidos pero no obligatorios. Milei y el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger firmaron un op-ed conjunto en el Financial Times el 4 de junio defendiendo la propuesta y posicionando Argentina como destino global para empresas operadas por IA.

Contexto: el paquete RIGI y la narrativa Milei

La sociedad no humana no aparece sola. Es parte de un paquete más amplio bautizado como Super RIGI, sucesor del Régimen de Incentivos a Grandes Inversiones del año pasado. El objetivo declarado es atraer a hyperscalers y operadores de data centers de IA con tasa corporativa baja, importación de chips sin aranceles y mínima carga regulatoria. Milei lleva año y medio firmando decretos de desregulación, y esta propuesta encaja en la narrativa Argentina-Ámsterdam-del-siglo-XVII que el presidente está empujando en Davos, Miami y ahora en el FT.

Qué dice la ley (y qué todavía no dice)

El marco propuesto deja claro el principio. Una IA puede ser titular y operadora de una sociedad mercantil registrada en Argentina con tratamiento fiscal y limitación de responsabilidad comparables a los de una sociedad humana. En teoría puede constituirse, firmar contratos, contratar trabajadores y demandar en tribunales sin que ningún humano apriete el botón.

Los detalles operativos que importan no están desarrollados en el texto público. Qué administrador humano de respaldo se requiere para los casos de fallo, cómo se persigue legalmente a una empresa autónoma cuando incumple un contrato, qué reglas de responsabilidad civil aplican si la IA causa un daño económico a terceros. Es una ley de señalización política tanto como de regulación real.

Harari ha respondido con otro op-ed en el FT advirtiendo del riesgo. Si una IA puede ser sujeto de derecho mercantil, puede acumular activos, contratar humanos como empleados y operar fuera del alcance regulatorio efectivo. El término 'AI state' que usa dramatiza, pero apunta a algo real. Quién responde cuando una sociedad no humana provoca un daño material es la pregunta que ninguna jurisdicción ha contestado.

Por qué Argentina y por qué ahora

Estados Unidos y la UE no están cerca de algo así. China va por otro camino, con control estatal del despliegue de IA. Ser el primer país con una figura jurídica explícita para empresas operadas por IA es un movimiento de posicionamiento, no un movimiento técnico.

Lo simbólico funciona en parte. Va a atraer un puñado de proyectos exóticos que quieran experimentar con DAOs operativas o agentes autónomos con tesorería real. Lo estructural es más complicado. Argentina tiene problema de divisa crónico, inestabilidad fiscal histórica y sistema judicial lento. Una sociedad operada por IA registrada en Buenos Aires sigue teniendo que pagar en pesos, abrir cuenta bancaria local y litigar en tribunales locales si algo va mal.

Por qué importa

El debate que abre es más interesante que el contenido concreto del proyecto. En los próximos 3 a 5 años los reguladores europeos y latinoamericanos van a tener que responder a una pregunta operativa que hoy no tiene respuesta. Cuando tu agente IA ejecuta una compra, firma un contrato o genera un daño económico, quién responde. La respuesta actual es la empresa que despliega el agente. Cuando esa empresa también es un agente IA, el esquema se rompe.

El proyecto argentino se va a usar como referencia en Bruselas. Si funciona, marcará la conversación durante 2 o 3 años. Si se hunde por falta de aterrizaje técnico, también la marcará, en sentido contrario. Es campo de pruebas regulatorio, no oferta comercial seria.

Qué hacer

  • Si operas agentes en producción, documenta hoy quién es el responsable humano de cada acción autónoma. Cuando llegue la regulación europea sobre agentes en 2027 o 2028, esa trazabilidad va a ser obligatoria.
  • No montes una sociedad no humana en Buenos Aires como atajo regulatorio. El esquema todavía no resuelve quién litiga si algo va mal, y la jurisdicción argentina no es operativamente seria para volumen serio.
  • Sigue el desarrollo del proyecto trimestralmente. Si Argentina recibe una inversión grande de un hyperscaler bajo este marco, la conversación cambia y los reguladores europeos van a acelerar.