Baidu ha empezado a probar robotaxis en Londres, con decenas de vehículos circulando por el distrito de Brent con operador de seguridad a bordo. El despliegue va sobre Freenow, la plataforma que Lyft compró en 2025 por unos 197 millones de dólares, y el servicio abierto al público se espera en 2027, pendiente de permisos.
Puntos clave
- Las pruebas arrancaron el martes 28 de julio de 2026 con operadores humanos en el vehículo.
- El coche es el Apollo Go RT6, diseñado desde cero como robotaxi y no adaptado de un modelo de calle.
- Londres ya tiene tres operadores en carrera: Waymo empezó pruebas con operador en abril, y Uber con Wayve anunció planes para este año.
- El Reino Unido abrió en mayo de 2026 el plazo de solicitudes de su programa piloto de vehículos autónomos.
Por qué Londres y por qué ahora
Londres se ha convertido en el campo de pruebas europeo de la conducción autónoma, y no por casualidad. El Reino Unido está redactando su marco regulatorio para vehículos autónomos y abrió en mayo el programa piloto, lo que ha creado una ventana en la que entrar temprano tiene valor: quien acumula kilómetros mientras se escribe la norma tiene voz cuando se escribe.
Las empresas están trabajando con Transport for London y con el Centre for Connected and Autonomous Vehicles. Ese diálogo con el regulador es, en la práctica, la mitad del trabajo. La tecnología de Baidu lleva años funcionando en ciudades chinas; lo que no tiene resuelto es el permiso europeo.
La jugada de Lyft con Freenow
Lo interesante del acuerdo es el reparto de papeles. Baidu pone el vehículo y la tecnología de conducción. Lyft pone la demanda a través de Freenow, que ya tiene usuarios y conductores en Europa.
Es el reconocimiento de algo que las empresas de conducción autónoma han tardado en admitir: resolver la conducción no basta, hay que resolver también quién pide el coche. Una flota autónoma sin plataforma de demanda es una flota parada.
Thomas Zimmermann, consejero delegado de Freenow by Lyft, ha puesto por delante el mensaje que toca en una ciudad con un gremio del taxi tan organizado como el de Londres: "como plataforma con raíces profundas en el sector del taxi, nuestra prioridad es que la tecnología autónoma apoye a los conductores profesionales que mantienen Londres en movimiento".
Cómo se concreta ese apoyo cuando el coche no lleva conductor está por ver.
Por qué importa fuera del sector de la movilidad
Hay una lectura que sirve para cualquier empresa que esté valorando automatizar un proceso con presencia física o presencia humana visible.
El calendario de este despliegue es el dato. Pruebas con operador de seguridad en 2026, servicio público en 2027, y eso en una tecnología que Baidu lleva años operando en otro país. Entre "funciona" y "está autorizado y aceptado" hay un año y medio de trámite, negociación con el regulador y gestión del gremio afectado.
Ese margen se olvida sistemáticamente cuando se planifica una automatización. La parte técnica se resuelve en semanas. La parte de permisos, de convenio y de que la gente que trabaja ahí no lo viva como una amenaza se lleva los meses.
Quien planifique un proyecto de automatización contando solo el tiempo de desarrollo va a llegar tarde a su propia previsión. Y quien no tenga preparada la conversación con el equipo afectado va a tener un problema mayor que el técnico.
Hay un segundo detalle que también se traslada. Baidu no ha entrado en Londres con tecnología sola, ha entrado comprando acceso a la demanda a través de una plataforma que ya existía. Es más barato integrarse en un flujo que la gente ya usa que convencerla de cambiar de aplicación. Vale igual para un robotaxi que para una herramienta interna: la automatización que se mete dentro del sitio donde el equipo ya trabaja se adopta, la que exige abrir otra pestaña se abandona en tres semanas.
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