Bill Gates pide un impuesto a los robots y empleos reservados a humanos

Bill Gates pide un impuesto a los robots y empleos reservados a humanos
Fuente: techcrunch.com

Bill Gates ha publicado un ensayo de casi 6.000 palabras en el que propone un impuesto a los robots y trabajos reservados a personas para frenar el daño laboral de la IA. Es un giro notable en alguien que llevaba una década defendiendo la automatización.

Puntos clave

  • Impuesto a los robots: gravar la compra de máquinas de forma parecida a las cotizaciones sociales sobre las nóminas.
  • Hoy una máquina se deduce como gasto de golpe mientras un empleado genera impuestos sobre su salario cada mes. Gates quiere igualar el trato fiscal.
  • Human Reserved jobs: trabajos designados solo para personas, por razones económicas o éticas.
  • Gates respalda el enfoque Pacing the Frontier pero duda de que se sostenga.

El argumento fiscal, que es el más sólido

El sistema tributario de casi todos los países premia sustituir personas por máquinas, y lo hace sin querer.

Cuando una empresa contrata a alguien, ese salario genera cotizaciones y retenciones que financian pensiones y sanidad. Cuando compra un robot que hace lo mismo, ese gasto se deduce y no genera nada. La misma tarea produce ingresos públicos en un caso y cero en el otro.

Gates propone cerrar esa asimetría. El impuesto tendría dos efectos: frenar un poco la velocidad de sustitución y recaudar para financiar reciclaje profesional y red de protección.

Es una idea que Gates ya lanzó en 2017 y que entonces se quedó en titular. La diferencia es que en 2017 la automatización era una hipótesis sobre fábricas. En 2026 son 8.000 despidos en Meta en un solo mes.

La parte más difícil de defender

Los "Human Reserved jobs" son terreno más resbaladizo, y Gates los defiende con dos ejemplos.

El primero es económico. Dice que no puedes decirle a un obrero de la construcción de 55 años que cambie de carrera y esperar que le resulte satisfactorio. La reconversión funciona sobre el papel y falla en la biografía concreta.

El segundo es ético, y es el que se sostiene mejor. Un robot dando la noticia de una enfermedad incurable "no debería hacerlo, aunque técnicamente pudiera".

Ahí Gates apunta a algo que no se resuelve con precisión del modelo. Hay conversaciones cuyo valor está en que alguien las tenga contigo, no en que la información llegue.

Por qué esto no se discute en Silicon Valley

TechCrunch hace la observación más afilada del artículo: las dos propuestas afectarían seriamente a los beneficios de los grandes laboratorios de IA. Por eso llevan años sin entrar en la conversación pública.

Un impuesto sobre la compra de automatización encarece cada despliegue empresarial. Y reservar categorías de trabajo a humanos limita el mercado direccionable de cualquiera que venda agentes.

Gates se coloca en el campo de la IA responsable y se declara escéptico sobre la sostenibilidad de "Pacing the Frontier", el enfoque de ir liberando capacidades a ritmo controlado. Viniendo del cofundador de Microsoft, socio de OpenAI, la posición pesa distinto que si la firma un académico.

Por qué importa

Para una empresa española esto no es política lejana. La Unión Europea lleva tiempo mirando la fiscalidad de la automatización, y un impuesto de este tipo cambiaría el retorno de cualquier proyecto de agentes.

No hay nada que hacer hoy al respecto. Pero si estás construyendo un caso de negocio a tres años basado en ahorro de plantilla, conviene que el número aguante también sin ese ahorro. Los proyectos que solo salen si despides a alguien son frágiles por más motivos que el fiscal.

Los que salen porque el equipo hace más cosas con el mismo tiempo aguantan cualquier legislatura.

Fuente original: TechCrunch


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