La aplicación de escritorio de ChatGPT en macOS tiene una función nueva llamada Computer History que convierte tu actividad en el ordenador en contexto para el modelo, según adelantó The Verge. Construye una línea temporal que ChatGPT y Codex consultan cuando les pides algo.
Puntos clave
- Es opt-in: hay que activarla de forma explícita, no viene encendida.
- Se pueden excluir aplicaciones y webs concretas y borrar entradas sueltas.
- Ari Weinstein, responsable de producto e ingeniería en OpenAI, confirmó en X que ignora automáticamente el contenido de pestañas de incógnito o privadas.
- OpenAI afirma que no captura imágenes, vídeo ni audio, solo "eventos".
Qué hace exactamente
La función registra lo que haces y lo ordena en una línea temporal que el modelo puede consultar. A partir de ahí aprende cómo trabajas, sugiere automatizaciones y puede retomar tareas que dejaste a medias.
En el vídeo de demostración, Dominik Kundel, del equipo de Developer Experiences de OpenAI, enseña la aplicación buscando el último documento que editó, comprobando si lo compartió por Slack y devolviendo un resumen de cómo había pasado la mañana.
La diferencia técnica con lo que hizo Microsoft es la que más va a decidir su recepción. Windows Recall funcionaba haciendo capturas de pantalla continuas, y esa fue la razón de que la comunidad de seguridad se le echara encima. Computer History no guarda imágenes: registra eventos, del tipo "se abrió este archivo" o "se cambió a esta aplicación".
Sigue siendo un registro de todo lo que haces en el ordenador. Pero un registro de eventos y una carpeta llena de capturas de tu pantalla no plantean el mismo problema si alguien accede a la máquina.
Los controles que trae
OpenAI ha aprendido de lo de Recall y ha metido los controles desde el principio en lugar de después del escándalo:
- Activación explícita, no por defecto.
- Lista de exclusión por aplicación y por sitio web.
- Borrado de entradas individuales.
- Exclusión automática de la navegación privada.
La granularidad de la exclusión por app es la que importa en un entorno profesional. Puedes tener la función activa mientras trabajas con código y documentos, y dejar fuera el gestor de contraseñas, la banca o el correo personal.
Dónde encaja esto
La pieza cobra sentido junto a lo demás que OpenAI ha ido soltando este mes. Codex acaba de ampliar su ventana de contexto, y la propuesta de Computer History es alimentar esa ventana con algo que hasta ahora había que explicarle a mano: qué estabas haciendo, en qué archivos, con quién.
Es el mismo movimiento que están haciendo todos. Notion ha lanzado agentes que se disparan solos al terminar una reunión y Firefox permite buscar en tu historial de navegación en lenguaje natural. La carrera ya no va de modelos más listos, va de quién tiene más contexto sobre lo que el usuario estaba haciendo.
Por qué importa
Aquí hay una decisión que tomar antes de que alguien del equipo la tome por su cuenta.
Si tu empresa maneja datos de clientes, información financiera o cualquier cosa sujeta a protección de datos, una función que registra la actividad del escritorio de un empleado y la manda a un servicio externo es un asunto de cumplimiento, no de productividad. El detalle de que sea opt-in significa que cualquier persona del equipo puede activarla sin consultar a nadie.
La conversación práctica es corta: decidir si se permite, y si se permite, qué aplicaciones van en la lista de exclusión. Herramientas con datos de cliente, sistemas financieros y gestores de credenciales son el mínimo.
Y para uso individual, la propuesta de valor sí es real. La fricción de trabajar con un modelo de IA está casi entera en explicarle el contexto cada vez. Que sepa en qué estabas hace media hora ahorra el paso más pesado del día. La pregunta es a qué precio en visibilidad, y esa la tiene que responder cada uno con su caso delante.
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