Anthropic ha activado el uso del ordenador en segundo plano para Claude Cowork y Claude Code. En macOS 15 o posterior, Claude clica, escribe y abre aplicaciones en ventanas de fondo mientras tú sigues trabajando en las tuyas, sin quitarte el ratón ni el teclado. Está en beta para los planes Pro y Max.
Puntos clave
- Funciona dentro de la aplicación de escritorio de Claude, en macOS y en Windows, tanto en Cowork como en Claude Code.
- El trabajo en ventanas de fondo es el comportamiento por defecto en macOS 15 o posterior. Claude espera si te pilla escribiendo, y pide permiso la primera vez que una tarea necesita la pantalla completa en cada sesión.
- Claude pide permiso aplicación por aplicación. Las plataformas de inversión, trading y criptomonedas están bloqueadas de fábrica, y puedes añadir las que quieras a una lista negra.
- Anthropic escribe negro sobre blanco que no hay caja de arena entre Claude y tus aplicaciones.
El orden de prioridad, que es lo que casi nadie mira
La parte del anuncio con más consecuencias prácticas es cómo decide Claude por dónde hacer una tarea. Va en tres escalones, del más preciso al menos.
Primero, el conector. Si tienes conectado Gmail, Google Drive, Microsoft 365 o Slack, tira de ahí. Es la vía rápida y la que menos se equivoca.
Segundo, el navegador. Si no hay conector para lo que necesitas, trabaja en el navegador integrado de la app de escritorio, o en tu Chrome a través de Claude in Chrome si lo prefieres.
Tercero, la pantalla. Clicar y teclear directamente sobre tus aplicaciones de escritorio, que es lo lento y lo frágil.
De ahí sale una conclusión operativa que vale dinero: cada conector que configuras saca trabajo del escalón tres. Anthropic pone el ejemplo con Slack, donde leer mensajes por la conexión tarda segundos y navegar la interfaz a golpe de clic tarda mucho más y falla más. Si vas a usar esto en serio, dedica la primera hora a conectar las herramientas que más usas, no a probar la parte espectacular.
Lo que Anthropic admite en su propia documentación
La página de soporte es inusualmente franca y merece la pena leerla entera antes de darle permisos.
Claude hace capturas de tu pantalla para entender por dónde navegar, así que ve todo lo que esté visible en las aplicaciones que le autorices, incluidos documentos sensibles y datos personales de terceros. La recomendación de Anthropic es cerrar lo que no quieras que vea antes de empezar.
Está entrenado para no operar en bolsa, no introducir datos sensibles, no recopilar imágenes de caras, no mover dinero y no borrar archivos. Y a continuación dice que esas salvaguardas no son perfectas y que Claude puede salirse de esos límites de vez en cuando.
Hay un detalle técnico que conviene entender: una acción en una aplicación puede arrastrar a otra. Si Claude clica un enlace en tu cliente de correo, ese enlace abre Chrome aunque no le hayas dado permiso sobre Chrome. Anthropic puede evitar que Claude vea esa ventana, pero no que se abra.
El sistema revisa las acciones buscando señales de inyección de instrucciones, que es el ataque obvio contra un agente que lee pantallas. La propia documentación avisa de que la capacidad es temprana y de que los ataques evolucionan.
Qué se puede encargar de verdad
Los ejemplos que da Anthropic marcan bien el terreno. Juntar un análisis de competencia usando archivos locales más herramientas conectadas y dejarlo montado en un informe con formato. Abrir el simulador del móvil, trastear la app que has desarrollado y sacar problemas de experiencia de uso. Y navegar herramientas que no tienen conector, del tipo panel interno o programa especializado que usa tu equipo.
Ese tercer caso es el que justifica la función. Toda empresa tiene dos o tres herramientas viejas sin API a las que alguien entra a mano cada semana a copiar números. Ese trabajo llevaba años siendo imposible de automatizar sin pagar un desarrollo a medida.
Los límites de la beta
Tu ordenador tiene que estar encendido y despierto, con la aplicación de escritorio abierta. Nada de esto corre en la nube mientras el portátil duerme en la mochila.
Las tareas complejas de muchos pasos a veces necesitan un segundo intento. Y trabajar por pantalla siempre va a ser más lento que un conector, así que las tareas largas por esa vía se hacen eternas.
Esta función llega encima de la salida de Claude Cowork a disponibilidad general, que es el producto donde vive.
Por qué importa
El cuello de botella de los agentes de escritorio siempre fue tener la máquina secuestrada. Encargar una tarea de cuarenta minutos costaba cuarenta minutos de no poder usar tu propio ordenador, así que en la práctica nadie encargaba tareas largas.
Con el trabajo en segundo plano, la tarea de cuarenta minutos pasa a ser gratis en tiempo tuyo. Eso cambia qué merece la pena delegar: revisar un panel interno que no tiene API, rellenar un formulario de proveedor, sacar datos de una herramienta vieja que nadie va a integrar nunca.
Ahora la parte incómoda. Sin caja de arena y con permisos por aplicación, la decisión de qué autorizas deja de ser un clic y pasa a ser una política. Lo sensato en una empresa es escribir esa lista antes de que la escriba cada empleado por su cuenta: fuera banca, fuera nóminas, fuera cualquier herramienta con datos de clientes de terceros, y dentro las tres o cuatro aplicaciones internas donde está el trabajo repetitivo de verdad.
Empieza por una tarea aburrida y reversible, con la aplicación menos delicada que tengas. Si sale bien dos semanas seguidas, amplías. Y si tu equipo va a usarlo, la lista negra se configura una vez y ahorra la conversación difícil de después.
Fuente original: support.claude.com
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