Un investigador de DeepMind dimite por el contrato con el Pentágono

Un investigador de DeepMind dimite por el contrato con el Pentágono
Fuente: turntrout.com

Alex Turner, investigador de seguridad de Google DeepMind, ha dimitido por el contrato clasificado que la compañía firmó con el Pentágono el 27 de abril. Lo contó él mismo el 15 de julio en un ensayo de 54 minutos de lectura donde detalla los meses que pasó intentando frenar el acuerdo desde dentro. Antes de que Google firmara, más de 600 empleados habían pedido por carta a Sundar Pichai que rechazara cualquier trabajo clasificado.

Puntos clave

  • Turner trabajó más de dos años en seguridad de IA en DeepMind. Dimitió en junio y publicó su versión el 15 de julio.
  • El acuerdo del 27 de abril da al gobierno de EE.UU. acceso a Gemini para "cualquier propósito legal". Según Turner, incluye lenguaje contra las armas autónomas y la vigilancia masiva, pero no vinculante.
  • Una segunda petición interna, con unas 250 firmas de DeepMind y Research, pedía a Jeff Dean (jefe científico de Google y co-líder de Gemini) que se opusiera al acuerdo.
  • Turner escribió un documento de 25 páginas con cláusulas y mecanismos de supervisión, revisado por expertos en derecho militar, y se lo envió por mensaje directo a Demis Hassabis. Se quedó sin evaluar.

Qué dice Google y qué dice Turner

Conviene separar las dos cosas. La dimisión y el relato de los hechos son de Turner, en primera persona en su blog. Business Insider, que lo entrevistó, añade una frase suya: cuando Google firmó, su conciencia "simplemente dijo que no".

Google no ha desmentido nada de eso. Su posición oficial, recogida por el propio Turner, es de un portavoz: "dar acceso por API a nuestros modelos comerciales, incluido sobre infraestructura de Google, con prácticas y términos estándar de la industria, representa un enfoque responsable de apoyo a la seguridad nacional".

Hassabis ha repetido que "nada ha cambiado en nuestros principios". Turner sostiene que las dos afirmaciones no pueden ser ciertas a la vez, y que lo dijo en el canal interno su último día.

La cronología que explica el enfado

En 2018, Google no renovó el proyecto Maven tras las protestas de cientos de empleados, y publicó unos principios de IA que prohibían expresamente el armamento y la vigilancia. El 4 de febrero de 2025 borró esas dos prohibiciones y las dejó como criterios a sopesar.

El 25 de febrero de 2026 el Pentágono pidió a Anthropic que retirara sus líneas rojas contractuales contra armas autónomas letales y espionaje con IA. Anthropic se negó y el Departamento de Defensa la designó riesgo de cadena de suministro. Google, OpenAI, Microsoft, Amazon, xAI y Nvidia aceptaron los términos de "todos los usos legales". Turner afirma que las restricciones que aceptó Google son incluso más débiles que las de OpenAI.

El dinero explica parte de la prisa. El presupuesto de IA del Pentágono para 2026 es de 13.400 millones de dólares, y la petición para 2027 sube a 54.600 millones.

El problema de talento que viene detrás

Turner dice que está en paro y que rechazó al equipo de seguridad de OpenAI. Eso rompe el patrón habitual: quien sale de un laboratorio grande suele entrar en otro con un bonus considerable.

Y llega en mal momento para Google. Bloomberg adelantó esta semana que Gemini 3.5 Pro va meses por detrás de lo previsto, con el retraso concentrado en capacidad de programación, y que varios investigadores senior se han marchado a OpenAI y Anthropic. Hace tres días cubrimos que Hassabis pedía un organismo global de IA liderado por EE.UU., y la semana pasada que OpenAI perdió a su jefe de seguridad al meter el equipo dentro de investigación.

Por qué importa

Si tienes Gemini metido en procesos de tu empresa, esto no cambia tu factura ni tu latencia mañana. Lo que cambia es qué valen las promesas escritas de tu proveedor. Google mantuvo una prohibición explícita sobre armamento durante siete años y la retiró en un día cuando le convino. Para un director de operaciones español la lectura práctica es esta: lo que no está en tu contrato, con su cláusula y su consecuencia, no existe. Si dependes de un compromiso que vive en la página de principios del proveedor y no en tu acuerdo firmado, dependes de que no cambien de opinión. Turner escribió 25 páginas para meter esas cláusulas dentro del contrato de Google, y ni siquiera se las leyeron.


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