NBC News publicó una encuesta a 7.105 adultos en Estados Unidos sobre cómo se sienten con la inteligencia artificial y el titular es que el 70% está más preocupado que ilusionado. Lo llamativo del dato es dónde no se rompe: la preocupación cruza partidos, edades, niveles de estudios y razas, algo poco habitual en ese país ahora mismo. Los números están en el sondeo NBC News Decision Desk powered by SurveyMonkey, con trabajo de campo del 20 de agosto al 1 de septiembre.
Puntos clave
- 70% más preocupado que ilusionado. Entre demócratas sube al 77% y entre republicanos baja al 64%, que sigue siendo dos de cada tres.
- El 52% dice usar IA muy a menudo o a veces, seis puntos más que en junio de 2025. Solo el 18% se fía de lo que le devuelve la mayoría de las veces o casi siempre.
- El 69% se opone a que le pongan un centro de datos de IA cerca de casa, con un 45% que se opone con fuerza. Solo el 9% lo apoya con fuerza.
- El 81% ve insuficientes las reglas que salen de Washington, y el 44% responde que ningún partido gestiona bien este asunto.
Usar la herramienta y desconfiar de ella al mismo tiempo
El par de datos más interesante de toda la encuesta es este: la mitad del país usa IA con cierta frecuencia y menos de uno de cada cinco se fía de lo que le sale.
Esa distancia entre uso y confianza es la que define el momento. La gente no está esperando a decidir si le gusta esto para empezar a usarlo. Ya lo usa, cada vez más (seis puntos arriba en poco más de un año), y a la vez tiene la sensación de que le puede colar cualquier cosa. Las dos cosas conviven en la misma persona sin ningún conflicto aparente.
En empleo, el 70% cree que la IA está costando puestos de trabajo. La mayoría también espera que perjudique a la escuela y a los procesos electorales. Los dos únicos terrenos donde el saldo sale positivo son ciencia y salud, que es más o menos donde está el consenso desde hace un par de años.
Los centros de datos se han convertido en el frente local
Aquí es donde la encuesta deja de ser un termómetro de opinión y se convierte en política concreta. El 69% no quiere un centro de datos de IA en su zona. El 45% lo rechaza con fuerza. Solo el 9% lo apoya con fuerza.
Y el rechazo aguanta cuando se corta por partido: 81% de demócratas en contra, 71% de independientes y 57% de republicanos, pese a que la administración Trump lleva meses empujando la construcción. Es decir, la mayoría del electorado propio del gobierno tampoco lo quiere al lado de casa.
NBC recogió declaraciones de votantes en distritos de las elecciones de mitad de mandato. Dawn Vogel, supervisora republicana del condado de Buchanan (Iowa), lo dijo así: "No creo que esto sea un asunto republicano o demócrata". Tamara Clark, votante demócrata de Ohio, apuntó al reparto: "No creo que los ricos deban seguir haciéndose ricos mientras nosotros tenemos que arrastrarnos".
El motivo del rechazo no es abstracto. Son las facturas de la luz, el ruido, el agua y la sensación de que la instalación se lleva el terreno y deja pocos empleos. Aquí hemos ido contando la carrera por levantar capacidad: Anthropic firmó 517.000 millones en cómputo y 14,8 gigavatios en once meses y Kentucky aprobó 482 MW para un campus que TeraWulf le alquila. Cada uno de esos megavatios aterriza en un condado con vecinos que votan.
Nadie se lleva la confianza
El bloque de regulación es el que peor sale para todo el mundo. El 81% considera insuficientes las reglas que hay. Y cuando se pregunta qué partido gestiona mejor el asunto de la IA, la respuesta más votada es "ninguno", con un 44%. Los demócratas se llevan el 20% y los republicanos el 16%.
Ese 44% es un hueco político sin ocupar. En un tema que preocupa a siete de cada diez votantes, ninguna de las dos marcas tiene credibilidad. Eso normalmente termina en legislación estatal a trozos y en candidatos locales que se hacen la campaña con el centro de datos del pueblo de al lado.
Qué tiene esto que ver con una empresa española
La encuesta es de Estados Unidos y sus centros de datos no están aquí. El patrón de fondo sí.
La misma persona que abre ChatGPT quince veces al día para escribir correos es la que cree que esto le va a quitar el trabajo a alguien. Ese 70% que asocia IA con destrucción de empleo está sentado en tu oficina, en la mesa de al lado, y no lo va a decir en la reunión de equipo.
Así que cuando anuncies que un proceso pasa a llevarlo la IA, la parte difícil no va a ser técnica. Contar antes qué se automatiza, qué sigue en manos de quién y qué pasa con el tiempo que se libera cuesta una reunión de media hora. No contarlo cuesta tres meses de ruido de pasillo y de gente rehaciendo a mano lo que el sistema ya había hecho, por si acaso.
Y el 18% de confianza tiene una lectura operativa igual de directa: si tu equipo no se fía del resultado, va a revisarlo todo. Ahí se evapora buena parte del ahorro que habías calculado. La confianza se construye enseñando dónde se equivoca la herramienta y dónde no, con casos de la propia empresa, y eso lleva más tiempo que instalar la herramienta.
Fuente original: nbcnews.com
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