La adopción de la IA sigue subiendo mientras la confianza baja. Solo el 27% de los adultos de EEUU dice no haber usado nunca inteligencia artificial, frente al 33% de hace un año, según la encuesta "The Age of Artificial Intelligence" de Quinnipiac University, publicada el 30 de marzo de 2026. Y aun así, el 76% confía en ella "rara vez" o "solo a veces".
Puntos clave
- El 51% ha usado IA para investigar por curiosidad, 14 puntos más que en abril de 2025 (era 37%).
- Solo el 21% confía en la IA "la mayoría" o "casi siempre" del tiempo.
- El 55% cree que la IA hará más daño que bien en su día a día.
- 7 de cada 10 creen que recortará empleos. La Gen Z es la más pesimista.
La adopción va por un lado, la confianza por otro
Los números de uso van todos hacia arriba. El grupo que nunca ha tocado la IA cayó del 33% al 27% en un año. La mitad larga de la muestra ya la usa para curiosear. El 27% la ha usado para trabajo, estudios o análisis de datos. El 24% para generar imágenes.
Hasta aquí la historia que cuentan las empresas de IA. La otra mitad de la encuesta va en dirección contraria. El 76% confía "rara vez" o "solo a veces". Apenas un 21% confía casi siempre. La gente abre la herramienta, la usa, y sigue sin fiarse de lo que le devuelve. Esto no es contradictorio. Es lo que pasa cuando una tecnología entra en la rutina antes de que se gane el crédito. Se usa porque resuelve algo hoy, no porque se crea del todo.
El miedo al empleo tira hacia abajo
El 55% cree que la IA le hará más daño que bien en su vida diaria. Y 7 de cada 10 esperan recortes de empleo por su culpa. El dato que más pesa: la Gen Z, la generación que más ha crecido con estas herramientas, es la más pesimista de todas.
Ese detalle rompe el argumento fácil de que el rechazo viene del desconocimiento. Los que más saben usarla son los que más recelan de hacia dónde va. No la temen porque no la entienden. La temen porque sí la entienden.
Por qué importa
Si diriges una empresa en España, este dato te toca de dos formas.
Por dentro: tu equipo probablemente ya usa IA para tareas sueltas, aunque nadie lo haya anunciado en una reunión. La adopción va por debajo del radar. Y la desconfianza también. Si vas a meter IA en procesos serios, cuenta con que la gente la usará pero revisará todo lo que salga. Eso está bien. Diseña el proceso asumiendo que hay un humano validando, no confiando a ciegas.
Por fuera: si tu producto usa IA de cara al cliente, la barra de confianza está baja. Tres de cada cuatro personas desconfían por defecto. No vale con decir "lo hace la IA". Toca demostrar por qué el resultado es fiable, enseñar el trabajo, dar forma de comprobarlo. La transparencia vende más que el hype.
Y hay un matiz en los usos concretos. Un 27% ya la usa para trabajo o estudio y un 24% para generar imágenes. No es gente jugando, es uso funcional metido en tareas reales. Eso significa que tu competencia, tus clientes y tu propio equipo ya trabajan con IA aunque no lo digan. La ventaja no está en ser el primero en usarla, ese tren pasó. Está en usarla mejor, con criterio y con el humano validando, mientras el resto la usa a ciegas y desconfía del resultado. El patrón se repite en cada oleada tecnológica: primero se usa, luego se confía, y solo si cumple. Vamos por la primera fase, y la confianza se gana con resultados, no con demos.
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