Glow acaba de salir del anonimato con una valoración de 1.200 millones de dólares y una idea concreta: proteger los ordenadores de la empresa ahora que la IA se ha metido dentro de ellos. La compañía, que construye una plataforma de seguridad para los dispositivos de los empleados, levantó 180 millones en una Serie A liderada por Sequoia. Nace con clientes de pago ya en marcha y un equipo fundador con currículum de peso.
Puntos clave
- Glow sale de la fase sigilosa valorada en 1.200 millones de dólares, con estatus de unicornio.
- La ronda Serie A fue de 180 millones, toda en capital, con Sequoia al frente y Cyberstarts, Greenoaks y Redpoint dentro.
- Su plataforma vigila el software, los agentes de IA y las herramientas de desarrollo en los ordenadores de los empleados.
- Fundada en 2025, tiene unos 100 empleados (el 70% en Israel) y clientes que pagan en salud, retail y finanzas.
- La lidera Roi Tiger, ex vicepresidente de ingeniería de Meta, con cofundadores de Snowflake, Claroty y Meta.
Qué problema resuelve
La seguridad del endpoint, o sea del propio ordenador del empleado, no es nada nuevo. Lo que ha cambiado es qué corre dentro de esos ordenadores. Ahora cada empleado tiene herramientas de IA, agentes que actúan por su cuenta y aplicaciones de desarrollo con permisos amplios. "La IA aterriza en el endpoint de una forma que no habíamos visto nunca", resume la empresa. Y por el otro lado, los atacantes usan IA generativa para automatizar phishing y fabricar malware más rápido.
Glow apunta ahí. Usa agentes especializados para mapear el entorno de una empresa, evaluar el riesgo en tiempo real y aplicar políticas de seguridad, con el foco puesto en prevenir antes que en detectar la amenaza cuando ya ha entrado. Dicho en corto: controlar qué software y qué agentes de IA se ejecutan en cada máquina, y cortar lo que no debería estar ahí.
Quién está detrás
El equipo explica parte del cheque. El consejero delegado y cofundador es Roi Tiger, que fue vicepresidente de ingeniería en Meta. Le acompañan Omer Singer, que llevó la estrategia de ciberseguridad de Snowflake; Ophir Arie, ex vicepresidente de I+D en Claroty; y Arnon Joseph, otro ex Meta. Como directora de operaciones ficharon a Emily Heath, que fue directora de seguridad en United Airlines y en Docusign.
La empresa se fundó en 2025 y ya ronda los 100 empleados, con el 70% en Israel y el resto en EEUU. No es una startup de laboratorio: dice tener clientes de pago en salud, retail y finanzas, con despliegues que abarcan decenas de miles de dispositivos. Curioso detalle: usa modelos de Anthropic y de Google Gemini a través de Amazon Bedrock para hacer funcionar sus propios agentes.
Al capital tampoco le falta pedigrí. Además de Sequoia liderando, entraron Cyberstarts, Greenoaks, Redpoint, Index Ventures y Lux Capital, entre otros. Que 180 millones sean todo capital, sin deuda, dice que los inversores esperan crecimiento rápido y no un negocio que haya que apalancar. En ciberseguridad, ese tipo de ronda tan grande y tan temprana suele reservarse para equipos con historial probado, y el de Glow lo tiene.
Por qué importa
Esta ronda es una señal de dónde está yendo el dinero de la ciberseguridad. Si en tu empresa habéis empezado a repartir herramientas de IA y agentes entre el equipo, habéis abierto una superficie de ataque nueva sin daros cuenta: cada agente con permisos es una puerta. Antes de sumar más IA al trabajo diario, conviene preguntarse quién controla qué se ejecuta en los ordenadores y con qué accesos. Que Sequoia ponga 180 millones en resolver justo eso indica que el problema es real y que va a ir a más. No hace falta comprar a Glow mañana, pero sí mirar cómo estáis gestionando ese riesgo.
Relacionado

