Meta ha empezado a cobrar por una función de sus gafas inteligentes que funciona sin conexión y dentro del propio aparato. Según Engadget, la compañía ha limitado Conversation Focus a 3 horas al mes gratis y reserva el uso ampliado a quien pague Meta One Premium, su nueva suscripción de 20 dólares al mes. El detalle que ha encendido la crítica: la función corre entera en las gafas, sin usar internet ni los servidores de Meta.
Puntos clave
- Los usuarios gratuitos tienen 3 horas al mes de Conversation Focus en las Ray-Ban Meta y las Oakley Meta HSTN.
- Pagando 20 dólares al mes por Meta One Premium, el tope sube a 15 horas mensuales.
- Las horas no usadas no se trasladan al mes siguiente.
- La función salió en diciembre de 2025 sin ningún límite; Meta ha aplicado el recorte después, sin ruido.
Qué es Conversation Focus y por qué escuece
Conversation Focus usa los micrófonos de las gafas para enfocar a la persona con la que hablas y amplificar su voz por encima del ruido de fondo. Es útil de verdad en un bar lleno o en la calle, y para alguien con problemas de audición roza lo esencial. Se activa por voz a través de Meta AI. El problema no es la función, es el modelo de cobro. La feature no consume servidores en la nube ni datos móviles: el procesamiento ocurre en el hardware que el usuario ya compró y pagó entero. Cobrar una suscripción por usar la capacidad de cómputo de un aparato que ya es tuyo cruza una frontera distinta a pagar por un servicio que corre en los servidores de la empresa.
Ahí está el matiz que separa este caso de una suscripción normal. Cuando pagas por un servicio en la nube, hay un coste real detrás: máquinas encendidas, ancho de banda, mantenimiento. Aquí no. El chip de las gafas hace el trabajo esté Meta encendida o no. La empresa no gasta más porque tú uses la función 3 horas o 30. El límite es puramente comercial, una palanca para empujarte a la suscripción, no una respuesta a un coste de infraestructura.
El movimiento de fondo
Esto encaja en una estrategia más amplia de Meta para monetizar su ecosistema de gafas. La compañía ha metido niveles de suscripción en un producto que hasta ahora vendía como compra única, y lo ha hecho recortando una función que ya estaba disponible gratis. Las funciones básicas de las gafas siguen sin coste para todo el mundo, pero el mensaje es claro: las capacidades más pegadas al día a día empiezan a moverse detrás de un muro de pago. Que el estreno fuera en diciembre de 2025 sin restricciones y el límite haya llegado después, en silencio, es parte de la polémica. El usuario compró unas gafas con una función y meses más tarde esa función viene capada salvo que pague todos los meses.
Por qué importa
Aunque una empresa española no compre gafas de Meta por lotes, el caso marca una tendencia que conviene vigilar en cualquier hardware con IA. La lógica de "la potencia está en tu dispositivo pero te cobro por usarla" puede colarse en más productos: portátiles, móviles, cámaras. Si estás evaluando meter dispositivos con IA en tu operación (para atención al cliente, logística, punto de venta), la pregunta ya no es solo cuánto cuesta el aparato, sino qué funciones vienen atadas a una cuota mensual y cuáles pueden capar después de la compra. El coste total de propiedad de un dispositivo con IA deja de ser el precio de la etiqueta.
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