Bhavin Turakhia se juega 30 millones de dólares propios en construir un Microsoft Office con la IA metida desde el diseño. El emprendedor indio, de 46 años, financia de su bolsillo Neo (neo.work), una plataforma de trabajo que junta gestión de proyectos, documentos, almacenamiento de archivos e IA integrada, según TechCrunch. Su apuesta parte de una idea incómoda para las suites actuales: el software de oficina hecho antes de la IA no se arregla pegándole un chatbot encima.
Puntos clave
- Turakhia pone 30 millones de dólares de capital personal, sin ronda externa, para bootstrapear Neo.
- Neo integra proyectos, documentos, ficheros e IA en una sola plataforma, en vez de apps sueltas.
- El fundador ya levantó Directi, Radix, Titan y Zeta, esta última software bancario.
- Está en pruebas internas desde abril de 2026, con 45 empleados (18 ingenieros) y plan de llegar a 100 a fin de año.
La tesis: reconstruir, no parchear
El argumento de Turakhia es directo. Las herramientas de trabajo que usamos (Word, Excel, correo, gestor de tareas) se diseñaron para una época sin IA, y meterles un asistente por un lateral no cambia su arquitectura de fondo. Lo resume con una analogía: si quieres construir un iPhone, no puedes coger las piezas de un Nokia e intentar convertirlo en uno. La consecuencia es que hay que rehacer el software de productividad desde los cimientos, con la IA como parte del diseño y no como un botón añadido. Ese es el hueco que Neo quiere ocupar: no un competidor más de Office con un chatbot, sino una plataforma pensada de cero para que la IA atraviese cada función.
Turakhia se lo puede permitir por historial. En dos décadas ha cofundado Directi, Radix, Titan y Zeta, una firma de software bancario. Que ponga 30 millones propios en vez de levantar una ronda dice dos cosas: cree lo suficiente en la tesis como para arriesgar su dinero, y quiere control total sobre el producto sin la presión de inversores externos marcando el ritmo.
A quién apunta y en qué fase está
Neo se dirige de entrada a empresas medianas, y dentro de ellas a los trabajadores del conocimiento: tecnología, consultoría y servicios profesionales. Es gente que vive dentro de documentos, hojas de cálculo y gestores de proyectos, y que perdería o ganaría horas según cómo de bien esté integrada la IA en esas herramientas. El producto lleva en pruebas internas desde abril de 2026. El equipo es de 45 personas, 18 de ellas ingenieros, y el plan es doblarlo hasta unas 100 a final de año. Son cifras de una empresa que todavía está construyendo, no lanzando a lo grande, así que conviene medir la ambición contra el hecho de que Office y Google Workspace llevan décadas incrustados en la forma de trabajar de medio mundo.
Por qué importa
Para un founder o director de operaciones, Neo interesa menos como producto que como señal. La pelea por rehacer el software de trabajo con IA de base se está abriendo, y eso presiona a Microsoft y Google a acelerar, lo que a ti te llega en forma de mejores herramientas y, con suerte, más competencia de precios. La pregunta práctica que deja es cuál es el coste de cambiar. Toda tu empresa vive en Office o Workspace, con años de documentos, permisos y costumbres encima. Una alternativa nueva tiene que ser mucho mejor para justificar mover todo eso, y ese es exactamente el muro contra el que choca cualquier rival de las suites establecidas. Merece la pena tener el nombre en el radar y ver si en 12 meses pasa de prueba interna a algo que un equipo real adopte.
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