El bufete Edelson PC ha presentado 30 demandas nuevas contra OpenAI por el tiroteo del instituto Tumbler Ridge, y esta vez la acusación sube de negligencia a complicidad. Sam Altman figura como demandado, y Chris Lehane, jefe de asuntos globales, aparece nombrado en los escritos.
Puntos clave
- 30 demandas nuevas presentadas esta semana en un tribunal federal de California, que se suman a las 7 de abril.
- El cambio de fondo: las de abril alegaban negligencia por no prevenir el tiroteo. Las nuevas alegan "aiding and abetting", complicidad, por prestar "asistencia y estímulo sustanciales" al autor.
- Sam Altman está listado como demandado. Chris Lehane, Chief Global Affairs Officer, es nombrado en las quejas pero no demandado.
- El tiroteo ocurrió el 10 de febrero en el instituto Tumbler Ridge, Columbia Británica (Canadá). Murieron 8 personas incluida la autora, Jesse Van Rootselaar, y hubo decenas de heridos.
- Jason Kwon, estratega jefe de OpenAI, niega que Lehane estuviera implicado y lo llama "absolutamente falso".
Negligencia y complicidad no son lo mismo
El salto entre las demandas de abril y las de esta semana es jurídico y es grande.
La negligencia dice que no pusiste el cuidado debido. Es un fallo por omisión, y la defensa habitual consiste en demostrar que tenías controles razonables y que el daño no era previsible.
La complicidad dice otra cosa: que prestaste asistencia sustancial a quien cometió el acto. Exige demostrar un grado de conocimiento por parte de la empresa, y es mucho más difícil de probar. Si prospera, también es mucho más cara, porque abre la puerta a daños punitivos.
Jay Edelson, el abogado al frente, tiene historial en litigios colectivos de tecnología. Que haya reformulado la acusación al pasar de 7 a 37 casos sugiere que cree tener material nuevo, aunque las pruebas concretas no se han hecho públicas.
Nombrar a Altman y a Lehane
Listar al consejero delegado como demandado personal en un caso civil es una decisión táctica. Presiona en la negociación y expone al individuo a un proceso de descubrimiento de pruebas del que la empresa no lo puede aislar del todo.
El caso de Lehane es distinto y más raro. Aparece nombrado en los escritos sin ser demandado, lo que normalmente significa que su conducta forma parte de la narrativa de la acusación. Lehane es el responsable de asuntos globales, o sea de la relación con reguladores y gobiernos.
OpenAI ha respondido rápido y a esa parte en concreto. Jason Kwon, su estratega jefe, dice que la implicación de Lehane es "absolutamente falsa". La compañía no ha dado una respuesta pública de la misma contundencia sobre el fondo.
Lo que esto abre para el sector
Hasta ahora, la responsabilidad de una plataforma por lo que hace un usuario con su herramienta se ha resuelto en Estados Unidos con marcos pensados para redes sociales, donde la empresa aloja contenido de terceros.
Un modelo de lenguaje no aloja, genera. Esa diferencia no está resuelta en la jurisprudencia, y estos 37 casos son el intento más serio hasta la fecha de resolverla en contra de la empresa.
Cualquier sentencia aquí redefine el perímetro de riesgo de todos los que despliegan asistentes conversacionales de cara al público, no solo de OpenAI.
Por qué importa
Si tu empresa tiene un chatbot atendiendo a clientes, este caso te afecta aunque uses el modelo de otro. La pregunta que va a hacer un tribunal es qué controles tenías y qué hiciste cuando saltaron.
Tres cosas concretas que se pueden revisar esta semana. Primero, si guardas el registro de las conversaciones y durante cuánto tiempo, porque sin registro no puedes demostrar nada. Segundo, si tienes un procedimiento escrito para cuando un usuario expresa intención de hacerse daño o de hacérselo a otro. Tercero, si alguien revisa esas alertas o si se quedan en un log que nadie abre.
Y si tu contrato con el proveedor de modelo incluye indemnización, comprueba si cubre daños derivados de lo que el modelo dijo a un usuario final. La mayoría cubre copyright. Bastantes menos cubren esto.
Fuente original: TechCrunch
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