Sony y Warner Chappell demandan a Anthropic y piden hasta 150.000 dólares por canción

Sony y Warner Chappell demandan a Anthropic y piden hasta 150.000 dólares por canción
Fuente: techcrunch.com

Sony Music Publishing y Warner Chappell demandaron a Anthropic el viernes 28 de agosto por entrenar Claude con letras de canciones protegidas, y piden hasta 150.000 dólares por cada obra infringida. La demanda, presentada en el Distrito Norte de California, describe lo ocurrido como una campaña descarada de torrenteo, scraping y descarga ilegal de obras con derechos de autor.

Puntos clave

  • Demandan las dos editoras musicales, no las discográficas: Sony Music Publishing y Warner Chappell Music, que gestionan los derechos de composición.
  • La demanda nombra además a Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, y a Benjamin Mann, cofundador, como demandados individuales.
  • Reclaman hasta 150.000 dólares por obra infringida y 25.000 por cada vez que Anthropic retiró la información de gestión de derechos de una obra. Piden juicio con jurado.
  • Entre las canciones citadas en el escrito están Livin' On a Prayer, September, Great Balls of Fire, Ramblin' Man y Hallelujah.

Qué se alega exactamente

El escrito no discute solo el entrenamiento. Discute cómo se consiguió el material. Las editoras acusan a Anthropic de descargar por torrent millones de copias de libros que contenían letras y partituras, y de retirar después la información de gestión de derechos que identifica quién es el titular de cada obra.

Esa segunda parte es la que multiplica la cuenta. Los 150.000 dólares por obra son el máximo por infracción dolosa que contempla la ley estadounidense. Los 25.000 adicionales por cada retirada de información de derechos se acumulan aparte, obra a obra. Con catálogos del tamaño de Sony y Warner Chappell, la aritmética sube deprisa, y por eso la prensa especializada habla de una demanda de miles de millones.

Por qué llega justo ahora

El calendario no es casual. En julio de 2026 un juez aprobó el acuerdo de 1.500 millones de dólares entre Anthropic y un grupo de autores de libros, el caso Bartz. Aquella resolución dejó una línea que ahora sirve de plantilla: entrenar un modelo con obras protegidas podía ampararse en el uso legítimo, pero conseguir esas obras pirateándolas no.

Es decir, el tribunal separó el uso de la adquisición. Y dejó la adquisición sin cobertura.

Las editoras han cogido ese razonamiento y lo han aplicado a su catálogo. No están pidiendo que se declare ilegal entrenar modelos con música. Están pidiendo que se pague por la vía por la que ese material entró en el sistema.

Anthropic ya llevaba un frente abierto en música desde enero de 2026, cuando Concord Music Group y Universal Music Group presentaron una demanda parecida. La de esta semana suma a las dos editoras que faltaban del bloque grande.

La respuesta de la compañía es corta: no comparte las alegaciones de las editoras y tiene intención de defenderse con firmeza en el tribunal.

El patrón del sector

Esto no pasa solo con Anthropic ni solo con texto. En noviembre, un tribunal de Múnich falló contra Suno en el pleito de la GEMA por generación de música derivada de catálogo protegido. Stability AI cerró un acuerdo de 76 millones con discográficas y Electronic Arts para evitar un camino parecido. Y la industria lleva meses vetando canciones generadas con IA en sus listas.

El sector musical se ha movido antes y más rápido que el editorial o el audiovisual, y por una razón práctica: las editoras tienen bases de datos limpias de quién posee qué obra. Demostrar la titularidad de 40.000 canciones es un trámite. Demostrarla de 40.000 artículos de prensa dispersos en veinte cabeceras, no.

Qué significa nombrar a los fundadores

Meter a Amodei y a Mann en la demanda a título personal es una decisión de estrategia, no de contabilidad. Sirve para dos cosas: abre la puerta a la discovery sobre decisiones concretas de personas concretas, con sus correos y sus mensajes internos, y sube el coste político de aguantar el pleito durante años.

Que funcione o no es otra cuestión. Levantar el velo corporativo en Estados Unidos es difícil y estas menciones suelen caerse por el camino. Pero mientras estén, la compañía tiene que defender también a sus dos fundadores.

Por qué importa

Si tu empresa usa Claude, ChatGPT o Gemini en producción, lo relevante aquí no es el titular. Es que los grandes proveedores de modelos van a pasar los próximos años pagando acuerdos de este tamaño, y ese coste acaba en el precio por token o en las condiciones de uso.

Hay una consecuencia más inmediata. Si generas contenido comercial con un modelo, revisa qué dicen las condiciones de tu proveedor sobre indemnización. Anthropic, OpenAI y Google ofrecen coberturas distintas para el caso de que un cliente reciba una reclamación por lo que generó la herramienta. Esa cláusula, que casi nadie lee al firmar, es lo único que te separa del pleito de otro.

Fuente original: TechCrunch


Relacionado