La fiscalía de Keelung ha imputado a nueve personas por falsificar documentos para tapar la exportación ilegal de servidores de IA de gama alta a China. Entre los imputados hay un directivo sénior de Nvidia y dos empleados de Supermicro con base en Taiwán, según Reuters. Los cargos son abuso de confianza y falsificación de documentos, y no se han publicado nombres.
Esto es la continuación del caso que abrimos [el 29 de julio](/noticias/taiwan-detiene-empleado-nvidia-contrabando-chips/), cuando Taiwán detuvo a un empleado de Nvidia. Aquello era una detención. Esto ya es una imputación formal con la trama contada entera.
Cómo funcionaba
El mecanismo es más sencillo de lo que uno esperaría.
Los implicados falsificaron papeles para hacer ver que 130 servidores B300 estaban instalados y funcionando en una instalación de Taiwán. Sobre el papel, el equipo nunca salía del país y por tanto no había exportación que licenciar.
De esos 130, 74 acabaron entregados a clientes chinos. Los otros 56 iban al mismo destino, pero la aduana taiwanesa detectó irregularidades y los paró.
Un noveno sospechoso, ligado a un caso relacionado, sigue huido. Se le acusa de desviar fondos de una empresa distribuidora implicada en la trama.
De dónde viene
El hilo empezó en marzo, cuando Estados Unidos detuvo a Wally Liaw, cofundador de Supermicro, por canalizar 2.500 millones de dólares en servidores de IA restringidos hacia China desde 2024. A raíz de aquello, Taiwán abrió su propia investigación para entender la parte local del esquema.
Esa investigación ha registrado al menos 12 emplazamientos. Supermicro insiste en que no es objetivo de la causa y que colabora con las autoridades taiwanesas. La empresa ya despidió a varios empleados que su investigación interna vinculó con la trama, y un tercero independiente exculpó a la cúpula actual.
Aun así, queda la pregunta incómoda: cómo pasa desapercibido que hardware por valor de miles de millones va a parar a clientes cuestionables. Los inversores han demandado a Supermicro por fraude de valores precisamente por eso.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, ya había cargado en mayo contra el programa de cumplimiento de Supermicro, antes de que ningún empleado de Nvidia apareciera en la trama: insistimos en que nuestros socios cumplan, dijo entonces, y esperamos que mejoren su cumplimiento normativo. Ahora hay un directivo suyo imputado.
La fiscalía taiwanesa fue dura en el escrito: los empleados imputados eran plenamente conscientes de que Nvidia y Supermicro tienen procedimientos de control interno rigurosos para las exportaciones a China, y aun así se coordinaron a distintos niveles por un beneficio enorme, elevando los costes de cumplimiento de las empresas y dañando gravemente la imagen internacional del país.
El agujero que viene detrás: el acceso remoto
Mientras se persigue el contrabando físico, hay una vía que no tapa ningún control aduanero. En Estados Unidos se está discutiendo la Remote Access Security Act, una ley que extendería los controles de exportación al acceso remoto por cloud al hardware restringido.
El razonamiento es simple: da igual dónde esté el servidor si alguien puede alquilarlo por horas desde Shenzhen. Según los expertos que cita CNBC, el acceso remoto a cómputo es un factor clave en las mejoras de capacidad de los modelos chinos de Alibaba, ByteDance y Tencent.
Y la ventana se está abriendo más: el sudeste asiático pasa de dos centros de datos de hiperescala hoy a 31 proyectos en marcha. La ley tendrá resistencia del sector, porque el coste de cumplimiento (verificación de clientes, sobre todo) lo pagarían los proveedores cloud.
Lo que se ve desde fuera
Dos lecturas prácticas.
La primera es sobre control de proveedores. Este esquema funcionó durante años dentro de dos empresas cotizadas con procedimientos de cumplimiento escritos y auditados. No falló el procedimiento, falló que nadie cruzaba lo que decía el papel con lo que salía por la puerta. Cualquiera que tenga una cadena de suministro larga debería leer eso con atención.
La segunda es sobre precios. Todo esto ocurre justo cuando Nvidia acaba de anunciar una subida del 15% en el precio de sus servidores de IA. Un margen más alto en el mercado gris hace el riesgo más apetecible, no menos.
Fuente original: Ars Technica
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