Akamai ha firmado con Anthropic un contrato de 11.600 millones de dólares a siete años para darle capacidad de cómputo, y el detalle que lo hace raro es que va entero en CPU, los procesadores de propósito general, y no en las GPU que se llevan todos los titulares. Lo anunció la propia Akamai el 24 de septiembre en un comunicado oficial, y su acción subió más de un 20% después del cierre.
Es el mayor contrato de la historia de Akamai, según su consejero delegado, Tom Leighton. Y puede crecer: hay opciones de ampliación por otros 9.000 millones, lo que dejaría el total en unos 20.000 millones.
Puntos clave
- 11.600 millones de dólares a siete años de compromiso contractual, para cubrir la demanda de cargas de CPU de Anthropic en Akamai Cloud.
- Ampliable hasta unos 20.000 millones si Anthropic ejerce las opciones de expansión (9.000 millones más).
- Anthropic se queda con un derecho sobre hasta el 5% de Akamai: un warrant sobre acciones preferentes convertibles sin voto, equivalente a 7,7 millones de acciones ordinarias, a 111,33 dólares por acción.
- Akamai pone el dinero por delante: calcula unos 5.500 millones de inversión en equipos para este contrato, y sube en unos 1.700 millones su inversión de 2026 para asegurarse componentes, sobre todo memoria. No espera ingresos del acuerdo este año.
Por qué CPU y no GPU
Casi todo lo que se cuenta del gasto en IA va de GPU, las tarjetas de Nvidia con las que se entrenan y se sirven los modelos. Este contrato es de otra cosa, y SiliconANGLE lo confirma: el acuerdo es íntegramente de CPU.
Akamai no explica en qué va a gastar Anthropic esos procesadores. Mi lectura, por cómo ha cambiado el producto de Claude este año, es la de los agentes. Cuando Claude Code o Cowork trabajan solos durante horas, el modelo piensa en GPU, pero todo lo demás corre en CPU: ejecutar el código que escribe, abrir un navegador, levantar un entorno aislado para cada tarea, leer y escribir archivos, llamar a herramientas. Cada agente en marcha es un pequeño ordenador encendido.
No soy el único que lo ve así. En este mismo sitio hemos contado cómo Perplexity adoptó la CPU Vera de Nvidia para sus agentes y cómo SpaceXAI hizo lo mismo para orquestar los agentes de Grok. El patrón se repite: cuanto más trabajo hace el agente fuera del modelo, más CPU hace falta. Y ese trabajo crece con cada tarea larga que le encargas.
El comunicado deja otra pista. Akamai describe su nube como una red repartida en miles de puntos de presencia, del núcleo al borde, pensada para servir aplicaciones "a sus usuarios y a sus agentes". La palabra agentes está en el texto oficial.
De 1.800 a 11.600 millones
No es la primera vez que estas dos empresas firman. En julio contamos el primer contrato de Anthropic con Akamai, de 1.800 millones a siete años, que ya fue el mayor de la historia de Akamai y le subió la acción un 27% en un día. Ese se leyó como capacidad de inferencia distribuida, para no depender de un solo proveedor de nube.
El de ahora multiplica por más de seis aquella cifra. Para calibrar el salto: el negocio de infraestructura en la nube de Akamai facturó 99 millones en el segundo trimestre de 2026, un 39% más que un año antes, según SiliconANGLE. Un solo cliente acaba de comprometer, de media, unos 1.650 millones al año.
El warrant es la parte más fina del acuerdo. Además de comprar capacidad, Anthropic se queda con la opción de ser accionista de su proveedor. Alrededor del 2% de Akamai se consolidan con el contrato firmado, y el resto, hasta el 5%, a razón de un 1% por cada 3.000 millones adicionales que Anthropic comprometa. O sea que cuanto más gaste Anthropic en Akamai, más de Akamai tiene. Es una manera de que parte del dinero vuelva a casa si la acción sube, y la acción subió un 20% en una tarde.
El contexto: 517.000 millones en cómputo
Este contrato se suma a una lista que ya era enorme. A principios de septiembre publicamos que Anthropic había firmado unos 517.000 millones en compromisos de cómputo en once meses, con Amazon y Google como base, Microsoft con al menos 30.000 millones y SpaceX alquilándole servidores. Anthropic tiene además contratos con TeraWulf y Micron, según SiliconANGLE.
La diferencia es el tipo de pieza. Todo lo anterior era, sobre todo, capacidad para entrenar y servir modelos. Akamai es la primera gran compra de Anthropic que se declara de CPU, y eso dice hacia dónde se va el consumo: menos pregunta y respuesta, más trabajo largo con herramientas.
Para Akamai también es un cambio de piel. Durante casi 30 años ha sido la empresa que sirve webs y vídeo rápido desde servidores cerca del usuario, y protege contra ataques. Con dos contratos de Anthropic que suman más de 13.000 millones, pasa a ser un proveedor de infraestructura de IA con un cliente ancla. El riesgo es el de siempre en estos casos: mucha inversión adelantada (5.500 millones) contra un solo cliente.
Por qué importa
Si en tu empresa usas Claude para tareas largas (que revise contratos, que monte informes, que programe), lo que pagas depende cada vez menos del modelo y más de todo lo que corre alrededor. Este contrato es la señal más clara hasta ahora de que Anthropic espera que esa parte crezca mucho.
Dos consecuencias prácticas. La primera, que la capacidad para agentes está asegurada a siete años vista, lo que hace menos probable que Claude Code o Cowork se queden cortos de recursos en picos de uso, como pasó en la caída de 80 minutos del 22 de septiembre. La segunda, que si montas agentes propios, presupuesta también la CPU: el entorno donde el agente ejecuta cosas cuesta dinero cada minuto que está encendido, igual que los tokens.
Y un apunte para quien siga la salida a bolsa de Anthropic: la empresa sigue firmando compromisos plurianuales a un ritmo que sus ingresos solos no cubren. Este lleva dentro un trozo de Akamai como contrapartida, que es otra manera de pagar.
Fuente original: akamai.com
Relacionado


