Anthropic rechazó la oferta final del Pentágono por sus límites a las armas de IA

Anthropic rechazo la oferta final del Pentagono por sus limites a las armas de IA
Ilustración: Digital Brain

Anthropic prefirió perder el contrato antes que quitar sus límites. Unos documentos judiciales desprecintados a principios de julio revelan los emails entre el consejero delegado Dario Amodei y el Pentágono, y cuentan cómo se rompió la relación entre la creadora de Claude y el Departamento de Defensa de Estados Unidos. El motivo: la empresa se negó a dejar que su IA se usara para vigilancia doméstica masiva y para armas totalmente autónomas.

Puntos clave

  • Los emails salen de un pleito en el Tribunal del Distrito Norte de California, donde un juez ordenó desprecintar la correspondencia entre las partes.
  • Anthropic mantuvo dos líneas rojas: nada de vigilancia doméstica masiva y nada de armas que saquen al humano de la decisión de disparar.
  • El Pentágono quería poder usar Claude para "cualquier uso legal"; Amodei lo rechazó porque la ley estadounidense permite la vigilancia doméstica.
  • El secretario de Defensa Pete Hegseth designó a Anthropic "riesgo de cadena de suministro", una etiqueta que hasta ahora solo se ponía a empresas ligadas a adversarios extranjeros.

Cómo se rompió el acuerdo

La negociación se torció en enero de 2026. Emil Michael, subsecretario de Defensa para Investigación e Ingeniería y antiguo directivo de Uber, escribió a Amodei tras semanas de silencio dando por hecho que Anthropic habría reconsiderado su postura. Amodei respondió repitiendo las mismas dos restricciones. Michael contesto que las salvaguardas "simplemente no eran viables" y le dio "una última oportunidad de alinearse en los principios básicos".

El nudo era una sola frase. El Pentágono quería contratar solo con empresas que aceptaran "cualquier uso legal" de sus modelos. Suena razonable hasta que uno recuerda que la ley de Estados Unidos permite la vigilancia doméstica. Firmar esa cláusula significaba, para Anthropic, abrir la puerta a que Claude vigilara a ciudadanos estadounidenses. Sobre las armas, la posición de Michael tampoco dejaba margen: "en nuestro mundo no hay distinción entre armas defensivas y ofensivas".

El Departamento envío su "última y definitiva oferta" un miércoles por la noche. Y aquí viene la parte que ha llamado la atención de la jueza. Al día siguiente, Michael escribió a Amodei diciendo que estaban "muy cerca" de cerrar los términos del contrato. Pero ese mismo día, antes de que Anthropic lo supiera, el secretario de Defensa Pete Hegseth ya había designado a la empresa "riesgo de cadena de suministro". Es una etiqueta gruesa, de las que se reservan a proveedores vinculados a países rivales, nunca antes aplicada a una empresa estadounidense de este perfil.

Lo que dijo la jueza y lo que hay detrás

La jueza Lin señaló que el email de "muy cerca" resulta "extremadamente difícil de encajar" con la versión del Gobierno, que al mismo tiempo pintaba a Anthropic como una amenaza para la seguridad nacional. O estaban a punto de firmar, o la empresa era un peligro. Las dos cosas a la vez no cuadran. Un juez concedió una medida cautelar a favor de Anthropic a finales de marzo; un tribunal de apelaciones la revocó en abril, y el caso siguió.

Los emails también dejan un detalle incómodo: Michael tenía acciones en xAI, competidora directa de Anthropic, junto a otras inversiones en IA. No es una acusación cerrada, pero suma ruido a una negociación que ya venía envenenada.

Anthropic había fijado su postura pública meses antes. En su comunicado oficial de febrero, Amodei escribió que las amenazas del Departamento "no cambian nuestra posición". El Pentágono llegó a plantear invocar la Ley de Producción de Defensa para forzar la retirada de las salvaguardas. Amodei también contrastó su decisión con la de OpenAI, que sí aceptó la cláusula de "cualquier uso legal": según un memo interno, la calificó de "teatro de seguridad" y dijo que la rival cedió para "contentar a sus empleados". Este pulso llega después de que Anthropic ya ganara terreno en el sector público por otras vías, como su acuerdo con California para vender Claude a mitad de precio a las agencias estatales.

Por qué importa

Si tu empresa usa Claude, ChatGPT o Gemini, este pleito es una foto de para qué sirven de verdad los límites de un proveedor de IA. Un modelo no es solo su rendimiento: es también lo que su dueño acepta o rechaza hacer con el. Anthropic acaba de demostrar que renuncia a un contrato del Gobierno de Estados Unidos antes que ampliar los casos de uso. Para un directivo europeo que se preocupa por el cumplimiento y por donde acaban sus datos, saber que hay proveedores dispuestos a decir que no, y por escrito, pesa tanto como el benchmark. La otra cara: cuando tu proveedor entra en guerra con un Gobierno, esa tensión puede acabar afectando al servicio que tú contratas.


Relacionado