Deepfakes de celebridades con IA: millones de vistas en Instagram

Deepfakes de celebridades con IA: millones de vistas en Instagram
Foto: Brett Jordan / Unsplash

Los deepfakes de celebridades hechos con IA se han convertido en un negocio de cuentas que acumulan millones de visualizaciones en Instagram y Facebook, y alguno ha llegado a colarse en el buscador de Google como si fuera noticia. Lo documenta The Verge en un reportaje publicado el 15 de octubre de 2026 y firmado por Mia Sato, que ha rastreado perfiles dedicados a fabricar fotos y vídeos falsos de actrices, cantantes, pilotos y futbolistas.

El caso que abre el reportaje es el de la actriz Mia Goth. Y es el que mejor explica por qué esto ya no es una curiosidad de internet.

Puntos clave

  • Una imagen falsa de Mia Goth, creada con IA, sumó casi 500.000 me gusta en una cuenta de Instagram con más de un millón de seguidores y check azul de verificado.
  • La mentira llegó a Google: el resumen generado con IA del buscador la daba por cierta, citando a blogs de cotilleos que la habían recogido.
  • Después de que The Verge preguntara a Meta por ocho cuentas de este tipo, la compañía retiró algunas. Las de Mia Goth y Scarlett Johansson parecen haber caído.
  • Meta no obliga a etiquetar como IA las imágenes fijas. Solo los vídeos realistas de personas y los audios con voces generadas.
  • YouTube dice que en la primera mitad de 2026 retiró más del 95% de los vídeos denunciados a través de su sistema de detección de parecido.

El caso Mia Goth: de Instagram al buscador de Google

La foto mostraba a Mia Goth, días después de pedir el divorcio al actor Shia LaBeouf, con una camiseta que decía "MY EX IS MY BIGGEST FAN" (mi ex es mi mayor fan). La cuenta que la publicó, @miagoth_, se presentaba como cuenta de fans, pero tenía más de un millón de seguidores y el check azul. Meta vende ese check a quien pague, aunque la cuenta no sea de un famoso ni oficial.

La imagen era falsa. Según el reportaje, la representante de la actriz ya se había quejado antes a Instagram por esa misma cuenta, que publicaba "imágenes falsificadas con IA" de Goth.

Como coincidía con la noticia del divorcio, los medios de cotilleo la recogieron. Y de ahí saltó a Google: quien buscaba a la actriz y la camiseta se encontraba un resumen generado con IA que contaba que Goth le había lanzado "un claro dardo" a su ex. El buscador citaba como fuente a esos mismos blogs. Una mentira fabricada con IA, validada por otra IA. Instagram acabó borrando la cuenta por suplantar a una figura pública.

"Es incomprensible que Instagram priorice la difusión de imágenes falsificadas y manipuladas frente a la protección de la imagen de una figura pública", dijo a The Verge Christine Tripicchio, representante de la actriz.

Una industria de cuentas que viven de caras ajenas

Lo de Goth fue el caso más sonado, pero el reportaje describe un sector entero. Hay perfiles que solo publican imágenes generadas de Scarlett Johansson, con información de contacto para que las marcas se anuncien en ellos y enlaces a Patreon y Telegram donde venden suscripciones de contenido para adultos con su nombre. Otros hacen lo mismo con Millie Bobby Brown, Zendaya o Ariana Grande, casi siempre en poses sexualizadas.

Y luego está el formato viral, que no busca engañar tanto como enganchar:

  • Un vídeo de Taylor Swift rapeando una canción de Drake con una copa en la mano: 1,8 millones de visualizaciones en Instagram. Es IA.
  • La misma plantilla con Shrek: 3,1 millones.
  • Lionel Messi, en otra cuenta: 2,1 millones.
  • Lewis Hamilton y Max Verstappen haciendo playback de "APT", de Bruno Mars y Rosé: 2,9 millones.
  • Steve Jobs con una botella de champán: 371.000.

Hay hasta quien vende cursos a 29 dólares al mes para ganar dinero fabricando este contenido. El algoritmo lo premia, así que sale rentable.

¿Cómo saber si una foto de un famoso está hecha con IA?

A simple vista, muchas veces no se puede. Y las pistas que antes servían ya no sirven: el check azul se compra y Meta no exige etiqueta de IA en las fotos, así que la imagen de Mia Goth habría sido legal según sus propias normas.

Lo que sí ayuda es mirar quién lo publica. Si la cuenta se define como "fan account" o "fan page", si el famoso apenas usa redes (Goth casi no tiene presencia), o si la noticia solo aparece en blogs que citan la publicación sin haber hablado con nadie, desconfía. Y cuidado con el resumen de IA del buscador: en este caso repitió el bulo con total seguridad.

Qué hacen las plataformas

Meta dice que no permite que nadie use el parecido de otra persona para hacerse pasar por ella, "sea el contenido auténtico o generado con IA", según su portavoz Alex Dziedzan. En la práctica, The Verge cuenta que otra cuenta con más de 300.000 seguidores que mezcla fotos reales y generadas de Johansson seguía activa al publicar el reportaje, sin ninguna etiqueta.

YouTube tiene el sistema más completo de los grandes. Su detección de parecido busca en la plataforma coincidencias con la cara de una persona (y desde hace poco, con su voz) y le deja pedir que se retire. Empezó para famosos, creadores, políticos y periodistas, y ahora está abierto a cualquier adulto con cuenta de YouTube. No acepta todas las peticiones: valora interés público, valor informativo y consentimiento.

En Estados Unidos no hay una ley federal sobre el derecho a la propia imagen, así que la batalla se libra plataforma a plataforma. La excepción es la Take It Down Act de 2025, que castiga difundir imágenes íntimas sin consentimiento, incluidas las generadas con IA, y obliga a retirarlas en 48 horas.

Depende del uso, y la ley está a punto de ser más dura. El 7 de julio de 2026 el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de ley orgánica que sustituirá a la ley de 1982 sobre el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen. Ahora se tramita en el Congreso. Según el Ministerio de Justicia, considera ilegítimo usar la imagen o la voz de alguien sin su permiso con IA para fines publicitarios o comerciales, y también difundir imágenes, voces o vídeos manipulados para simular situaciones falsas. Deja fuera lo que sea claramente satírico, recreativo o de ficción.

Además, desde el 2 de agosto de 2026 se aplica en toda la UE el artículo 50 de la ley europea de IA, que obliga a quien publica un deepfake a avisar de que lo es. Los despachos que lo han analizado hablan de multas de hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial.

Por qué importa

Si esto le pasa a una actriz con representante y abogados, le puede pasar a tu CEO o a tu marca. El mecanismo es idéntico: una cuenta con check azul comprado, una imagen creíble en el momento justo y unos cuantos medios que la recogen sin comprobar. Cuando llega al resumen de IA de Google, el bulo ya tiene sello de autoridad.

Dos cosas que haría cualquier empresa española esta semana. Primero, vigilar quién usa el nombre y la cara de la marca y de sus directivos en Instagram, TikTok y YouTube, y conocer el proceso de denuncia de cada plataforma antes de necesitarlo. Segundo, revisar sus propios anuncios: si usáis imágenes generadas con IA que parecen personas reales, desde agosto toca etiquetarlas, y cuando salga la nueva ley del honor, usar la cara o la voz de alguien sin su permiso será motivo de demanda.

Fuente original: The Verge


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