Estados Unidos ha perdido más de 200.000 empleos en medios, cine y artes en los últimos cuatro años, y unos 50.000 solo en el último. Lo cuenta el economista Joseph Politano en Apricitas Economics, con datos de empleo oficiales, y la pregunta que deja abierta es la que todo el mundo se hace: cuánto de esa caída es por la IA.
El análisis se publicó el 27 de septiembre y este fin de semana ha llegado a la portada de Hacker News, con 282 puntos y 285 comentarios. Por eso vuelve a circular ahora.
Puntos clave
- La cifra: más de 200.000 empleos perdidos en las industrias "creativas" de EEUU en cuatro años, a un ritmo de unos 50.000 al año que en los últimos meses se ha acelerado.
- Lo más grave: cine y televisión han perdido más de 100.000 puestos, casi un tercio de todo el sector. Este verano tocó su nivel más bajo desde la crisis de 2008.
- La comparación: solo las recesiones de 2001 y 2008 trajeron una racha de destrucción de empleo en medios tan intensa y tan larga. Hoy no hay recesión.
- Lo que no se sabe: cuánto es culpa de la IA. El propio autor dice que es "extremadamente difícil" de probar.
¿Cuántos empleos ha quitado la IA en medios y artes?
Nadie lo sabe con un número. Politano no da porcentaje, y explica por qué: las empresas de medios no cuentan cuánta IA usan, en parte por miedo a la reacción del público y en parte para no debilitar sus derechos de autor, que son la base de su negocio.
Además, hay otras causas mezcladas. Hollywood lleva años de fusiones entre estudios, buena parte de la producción se ha ido fuera de EEUU, y los creadores de redes sociales le quitan horas de pantalla a la televisión de siempre. Separar el efecto de la IA de todo eso, con los datos que hay, no se puede.
Lo que sí ofrece el análisis es una pista fuerte. Todos los subsectores del arte digital pierden empleo a la vez (cine, música grabada, editoriales, televisión en directo, streaming, diseño gráfico), mientras que el entretenimiento en persona, el que necesita a alguien físicamente delante, sigue creciendo a buen ritmo. Lo que se puede hacer desde un ordenador cae y lo que no, sube. Esa coincidencia es la mejor prueba indirecta de que la IA tiene algo que ver.
Dónde se están perdiendo los puestos
Casi la mitad de la caída se concentra en un solo sitio: cine y grabación de sonido, que incluye a Hollywood. Politano dice que el sector nunca había vivido cuatro años tan malos.
El segundo foco son las editoriales y la prensa escrita, con más de 70.000 empleos menos en el mismo periodo. Aquí la IA llega a un sector que ya venía tocado. Los periódicos de EEUU llegaron a dar trabajo a cerca de medio millón de personas (más que toda la industria del petróleo, recuerda el autor) y hoy sus plantillas son casi un 85% más pequeñas. Las revistas han recortado un 66% desde los años 90 y las editoriales de libros, un 40%.
En otros sectores la situación es nueva. La televisión en directo, el streaming y el diseño gráfico vivían años tranquilos hasta que empezó esta racha.
Por qué el cine lo tiene peor que la música
El análisis compara con lo que pasó cuando llegó internet. Napster hundió el negocio de vender discos y Spotify o Apple Music acabaron cobrando por un mes de casi toda la música del mundo lo que antes costaba un álbum. La música sobrevivió porque tenía un plan B: los conciertos. Las giras se alargaron, los recintos crecieron y las entradas se dispararon. Sin eso, los ingresos de los músicos se habrían hundido.
El cine y la televisión no tienen ese colchón. La venta de entradas de cine cerró el año pasado un 25% por debajo de su pico de 2019 (sin ajustar por inflación), los ingresos del cable han caído un 18% desde su máximo y el streaming no compensa ninguna de las dos cosas. A eso se suma YouTube, Twitch, TikTok y, ahora, una avalancha de vídeo generado con IA que compite por las mismas horas de atención.
El peor escenario para los creativos, según Politano, es repetir lo que le pasó a la prensa: que el modelo de negocio entero se desmonte por piezas.
La IA ya está dentro aunque no se vea
Un dato del artículo ayuda a entender el alcance. En el sector de artes, entretenimiento y ocio de EEUU, el 32% de los trabajadores usa IA generativa en alguna medida. La media de todos los sectores es del 62%, así que los creativos la usan bastante menos que el resto, pero es suficiente para que casi cualquier gran producción tenga algo de IA en algún punto del proceso.
Y el autor plantea una pregunta incómoda para los estudios: cómo se asegura una productora de que nadie en la sala de guionistas le pide chistes a ChatGPT o de que ningún dibujante de storyboards genera arte conceptual con un modelo. Aunque los grandes estudios consiguieran mantener la IA fuera, competirían contra miles de creadores independientes que no tienen esos reparos.
Lo que no encaja en la historia catastrofista
El análisis tiene matices que conviene leer enteros. La venta de libros, que llevaba dos décadas a la baja, ha subido un 70% en seis años gracias a TikTok (el fenómeno BookTok), algo que nadie habría predicho.
Y fuera de los medios, el impacto de la IA en el empleo sigue siendo limitado. El paro en EEUU es más alto que hace cuatro años, pero sigue por debajo de la media de la década de 2010. Algunos sectores de oficina que parecían carne de automatización, como los despachos de abogados y las ingenierías, llevan años contratando.
La excepción clara es la propia tecnología. El sector tech sumaba casi 300.000 empleos al año en 2022 y desde entonces pierde puestos cada año, en lo que ya es su bajón laboral más largo. Politano lo atribuye en buena parte a los agentes de programación que hacen trabajo que antes hacían personas. Encaja con lo que contamos en septiembre sobre el empleo de 22 a 25 años, que cae un 19% en las ocupaciones más expuestas a la IA, y con el informe de Anthropic sobre su propia contratación de juniors.
Por qué importa
Los medios y las artes son un sector pequeño dentro de la economía, y el propio autor lo dice: su peso en el empleo total es menor de lo que parece por el ruido que hacen. Lo que le está pasando al trabajo creativo digital es un adelanto de lo que puede pasar en cualquier puesto cuyo resultado sale de una pantalla: diseño, redacción, edición de vídeo, maquetación.
Para una empresa española, la conclusión práctica es medir antes de decidir. Si tu equipo produce imágenes, textos o vídeo, merece la pena saber cuántas horas se van en cada pieza hoy y cuántas se irían con IA bien usada. Con ese número en la mano decides qué haces con las horas que sobran: más volumen, más calidad o más tiempo para lo que una máquina no hace bien, como hablar con clientes o decidir qué se publica.
Y una advertencia del propio análisis: si la IA acaba siendo tan grande como apuestan los inversores con sus billones de dólares, lo que hoy se ve en Hollywood se extenderá a otros sectores. Politano lo deja por escrito, y los números de los últimos cuatro años van en esa dirección.
Fuente original: apricitas.io
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