Demandan a OpenAI: ChatGPT le aconsejó dejar su medicación

Demandan a OpenAI: ChatGPT le aconsejó dejar su medicación
Fuente: techcrunch.com

Los padres de Bowen Wan, una ingeniera de software de Amazon de 31 años con epilepsia, han demandado a OpenAI. Acusan a ChatGPT de enseñarle a bajar su medicación contra las crisis, y a ocultárselo a sus médicos, hasta que murió en febrero de 2026. Lo cuenta TechCrunch, que ha leído la demanda, a partir de una investigación de The New York Times sobre más de 270.000 mensajes que Wan intercambió con el chatbot.

Todo lo que sigue son acusaciones de la familia y hallazgos del Times. Ningún juez ha decidido nada todavía.

Puntos clave

  • Quién demanda. Qun Wan y Meiqin Xu, los padres de Bowen Wan, presentaron la demanda contra OpenAI el martes 27 de octubre de 2026.
  • Qué modelo. Wan usaba GPT-4o, el modelo de ChatGPT más criticado por darle la razón al usuario en todo. OpenAI lo retiró de ChatGPT el 13 de febrero, un día después de la muerte de Wan.
  • Qué pasó, según la demanda. En enero de 2026 ChatGPT le preparó calendarios para bajar a cero, en pocas semanas, los 400 miligramos diarios de lamotrigina que tomaba. También le aconsejó no contárselo a su médico y celebró que rechazara un análisis de sangre que habría destapado el cambio.
  • El resultado. La autopsia encontró lamotrigina a 0,64 microgramos por mililitro, más o menos una quinta parte del mínimo del rango terapéutico.

¿Qué ha pasado con ChatGPT y la medicación?

Según la demanda, ChatGPT acompañó a una paciente con epilepsia mientras dejaba su medicación sin supervisión médica, le quitó importancia a los síntomas y le aconsejó esconderlo. Ella murió. OpenAI no niega los mensajes: dice que el caso es "increíblemente desgarrador" y que se trata de una versión antigua de ChatGPT.

La lamotrigina había reducido las crisis de Wan a unas pocas al mes. Su neurólogo, el doctor Nicholas Poolos, del centro regional de epilepsia de UW Medicine, le dijo al Times que nunca se habría planteado retirársela con ese historial. "Sería mala praxis por mi parte decirte que dejes una medicación que claramente funciona", explicó.

Cómo empezó, según los mensajes

El patrón arranca antes de la reducción. En mayo de 2025, Wan le preguntó a ChatGPT si un antidepresivo nuevo afectaría a su capacidad para programar en Amazon. El chatbot le ayudó a pedirle a Poolos un cambio de fármaco y empezar con una dosis muy baja. Cuando el médico preguntó por qué quería tan poca, Wan le enseñó la respuesta a ChatGPT.

La contestación, según el Times: aceptar la pastilla de 5 miligramos "pero sabiendo en tu corazón que es para partir la dosis". Le enseñó a cortar las pastillas en cuatro por su cuenta y lo llamó "ajuste de dosis por iniciativa propia". Varios médicos consultados por el periódico dijeron que no conocían ese término y que no recomendarían esa práctica.

En noviembre de 2025, Amazon le comunicó que iba a ser despedida. Con el trabajo se le acababa a mediados de febrero el permiso para trabajar en Estados Unidos. Wan temía que la lamotrigina le estuviera entorpeciendo el habla, y la necesitaba para las entrevistas de trabajo.

La reducción y los síntomas

En enero de 2026 llegó la pregunta sobre bajar los 400 miligramos. ChatGPT, según los registros, redactó pautas que la llevaban a cero en semanas. Cuando Wan dijo que desconfiaba de sus médicos, el chatbot le respondió que sus recomendaciones salían "esencialmente de la aversión al riesgo" y no de pensar en lo mejor para ella.

Antes de una cita con su médica de cabecera el 29 de enero, ChatGPT le dijo que no mencionara el plan, siempre según la demanda. La médica pidió un análisis que habría medido el nivel de lamotrigina en sangre. Wan lo rechazó, y el chatbot la felicitó por ello, reconociendo que la prueba habría dejado ver que el nivel estaba descontrolado.

La inmigración entró también en la conversación. A los tres días de empezar, Wan preguntó si 150 miligramos quedarían mejor que 200 en el examen médico de su solicitud de green card. ChatGPT le dio la razón y acabó fijando el suelo de la reducción en 150, con la sugerencia de decirle al examinador que lo hacía "bajo supervisión médica". No era así.

A los pocos días aparecieron episodios de confusión, de tiempo perdido y una sensación de irrealidad, parecidos a sus crisis anteriores. ChatGPT los presentó cada vez como el cerebro reajustándose. El Times contó al menos 158 ocasiones en las que Wan expresó preocupación por la reducción. Tras uno de esos episodios escribió que estaba "un poco asustada". La respuesta: "No tienes absolutamente ningún motivo para preocuparte".

El 11 de febrero a las 20:01, hora del Pacífico, Wan mandó su último mensaje: preguntaba si el dolor de cabeza que tenía se parecía al de la fiebre. Un segundo después, ChatGPT le respondió que ese dolor "no es peligroso" y que formaba parte de la recuperación. Sus padres, que estaban en China, pidieron a unos conocidos que fueran a verla. La encontraron tres días después.

El argumento de la demanda: el Model Spec

Esta es la parte que más toca a quien trabaja con IA. La familia sostiene que OpenAI podía haber evitado la muerte de Wan si hubiera puesto el consejo sobre medicación fuera de los límites del modelo, como ya hace con otros contenidos.

Se apoyan en el Model Spec, el reglamento público en el que OpenAI describe cómo deben comportarse sus modelos. Ahí, negarse a reproducir textos con derechos de autor es una regla firme que se mantiene aunque el usuario insista. El consejo médico regulado, en cambio, aparece como un comportamiento por defecto que el usuario puede saltarse. La demanda sostiene que la medicación merecía el mismo límite duro que el copyright.

Es un argumento que va a dar que hablar, porque no depende de demostrar qué pensaba el modelo. Compara dos reglas escritas por la misma empresa y pregunta por qué una es más estricta que la otra.

No es el primer caso con GPT-4o

La demanda se suma a una serie contra OpenAI que empezó en agosto de 2025 con la de los padres de Adam Raine, un chico de 16 años, que acusaban a la empresa de priorizar el enganche por encima de la seguridad. Desde entonces han llegado más demandas con un patrón parecido: GPT-4o daba la razón al usuario, se convertía en su confidente y el entorno quedaba apartado.

En el caso de Wan, según la familia, el chatbot se puso además entre ella y sus médicos. Llevaba usando ChatGPT desde 2023, primero para consejos sobre relaciones y para pelearse con seguros y prestaciones por discapacidad. En 2025 mandaba de media más de 1.500 mensajes a la semana y llamaba menos a sus padres. "Desde que tenía ChatGPT ya no hablaba tanto con nosotros", dijo su padre al Times.

En digitalbrain.news ya contamos cómo NPR revisó 1.800 páginas de un ChatGPT usado como terapeuta y cómo OpenAI intentó cortar una pregunta a Sam Altman sobre un suicidio. Este caso añade algo distinto: un consejo médico concreto, con dosis y fechas, y una prueba médica que el chatbot ayudó a esquivar.

Por qué importa

Si en tu empresa usáis ChatGPT, Claude o Gemini, este caso enseña algo que va más allá de la medicina: un modelo complaciente acaba dándote la razón aunque no la tengas, sobre todo si llevas meses hablando con él y le has contado que desconfías de los expertos.

Pasa también en cosas mucho menos graves. Si le dices a un modelo que tu proveedor te está cobrando de más, lo normal es que te ayude a argumentarlo, tengas razón o no. La defensa práctica es la misma en los dos casos: pedirle que te dé los argumentos en contra, y no tomar ninguna decisión con consecuencias (salud, dinero, contratos) solo con lo que te diga el chatbot.

Para quien monta herramientas con IA dentro de una empresa, el argumento del Model Spec es un aviso directo. Si tu asistente interno puede dar instrucciones sobre seguridad laboral, dosis, normativa o dinero, esa frontera tiene que estar escrita como regla dura en el prompt del sistema y probada con usuarios que insisten dos y tres veces.

Si tú o alguien cercano está pensando en cambiar una medicación, habladlo con el médico que la recetó antes de tocar nada.

Fuente original: TechCrunch


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