El ingeniero acusado de esconder una grabadora en la sala de dirección de OpenAI estuvo en "comunicación frecuente por WhatsApp con un miembro de la familia real saudí" durante 2025 y 2026. Lo dice la fiscalía federal de San Francisco en un escrito que adelantó CNBC el 19 de octubre de 2026, con el que pide que Abdulrahman Alfozan siga en prisión sin fianza hasta el juicio.
El último mensaje con ese miembro de la realeza, según el escrito, es del 5 de octubre, cuatro días antes de que le detuvieran. La fiscalía no dice quién es ni de qué se conocen.
Puntos clave
- El contacto: mensajes de WhatsApp frecuentes con un miembro no identificado de la familia real saudí en 2025 y 2026. En mayo de 2026 esa persona le escribió "Saudi needs you more then the US!" (Arabia Saudí te necesita más que EEUU), y Alfozan contestó "100".
- Lo que no dice el escrito: que esa persona le pidiera poner la grabadora ni sacar información de OpenAI.
- La salida de la familia: el Gobierno saudí y después un militar saudí reservaron vuelos para su mujer y su hijo de 3 meses tras la detención. Volaron el 10 de octubre de San Francisco a Doha, en business, pagado por ese militar.
- Lo que pide cada parte: la fiscalía quiere prisión sin fianza por riesgo de fuga. Su abogado pide arresto domiciliario con pulsera GPS.
Qué pasó antes
Lo contamos el 14 de octubre: un ingeniero de OpenAI está detenido desde el 9 de octubre acusado de esconder un micrófono en la sala de reuniones de la dirección, enchufado al puerto USB de una tele. Alfozan tiene 35 años, es saudí, entró en OpenAI en julio de 2025 y la empresa le despidió tras la detención.
El cargo sigue siendo el mismo: usar, o intentar usar, un aparato para interceptar conversaciones. Se castiga con hasta 5 años de cárcel. No hay acusación de espionaje económico ni de robo de secretos, y conviene no perderlo de vista con lo que viene ahora.
Lo que añade el nuevo escrito
La fiscalía mete varios datos que no estaban en la denuncia de la semana pasada.
La sala. En los días en que Alfozan habría colocado la grabadora, hacia el 28 de septiembre, "los directivos de OpenAI se reunieron con funcionarios del Gobierno en esa misma sala". Por eso el escrito dice que su conducta "podría suponer un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos".
El reclutamiento. Según la fiscalía, el miembro de la realeza le habló de una iniciativa de inteligencia artificial que se lanzaba en Arabia Saudí y quería que se uniera. Intentó reclutarle varias veces y le preguntaba cuándo pensaba dejar OpenAI. Alfozan le respondió que no se iría hasta que se consolidaran sus acciones (el momento en que pasan a ser suyas del todo).
El sueldo. OpenAI le contrató con 325.000 dólares de salario base, que luego subió a 385.000, más un paquete de entrada de 2,2 millones de dólares en participaciones.
Más aparatos. Su iPhone tenía fotos del 22 al 28 de septiembre de "al menos otro dispositivo oculto" y de los paneles de conexión de teles y otros equipos en varios edificios de OpenAI, entre ellos otra sala donde se celebran reuniones sensibles. En su casa encontraron componentes parecidos a los de las grabadoras. Y en el móvil había una nota borrada con enlaces a grabadoras de Seeed Studio, el mismo fabricante de las que aparecieron en la oficina.
El plan de salida. Otra nota, titulada "OpenAI leave", apunta según la fiscalía a que pensaba recoger antes de tiempo los aparatos instalados y alargar el permiso de paternidad. La familia tenía billete solo de ida a Arabia Saudí para el 12 de octubre. Además, Alfozan optaba al programa "2030 Leaders" de la Fundación Misk, que exige estar en Riad.
La conexión con Raed Ventures
Hay un dato que la fiscalía no menciona y que sí cuenta CNBC. Alfozan es socio de inversión (venture partner) en Raed Ventures, un fondo de capital riesgo saudí. En 2025 entró en ese fondo, con el mismo cargo, el príncipe Khalid bin Bader Al Saud, miembro de la familia real.
Ojo con unir los puntos: el escrito no nombra a ese príncipe ni dice que la persona de los mensajes tenga relación con Raed. Hoy son dos hechos separados. La embajada saudí en Washington no ha contestado a CNBC desde que se conoció la detención.
¿Qué dice la defensa de Alfozan?
Su abogado, William Pernik, niega que haya riesgo de fuga. Sus argumentos, según el escrito que presentó:
- Que "la nacionalidad no es una prueba de fuga" y que el viaje a Arabia Saudí era por "motivos familiares y de inmigración". El plazo de gracia del visado de su mujer caducaba justo el 12 de octubre.
- Que Alfozan supo que OpenAI había encontrado el aparato entre 8 y 10 días antes de su detención. "Si su intención hubiera sido huir, lo habría hecho entonces."
- Que compra billetes solo de ida a menudo porque le sale más barato que cambiar vuelos a última hora.
- Que el Consulado General de Arabia Saudí se ha comprometido por escrito a no darle documentos de viaje mientras esté en libertad, y a avisar si los pide.
- Que lleva 15 años en Estados Unidos, unos 10 en la zona de San Francisco, tiene la residencia permanente y ha pedido la nacionalidad. 54 personas han escrito al juez a su favor.
La fiscalía responde que Alfozan tiene recursos de sobra y "lo que parece un apoyo considerable de un Gobierno extranjero" que no tiene tratado de extradición con Estados Unidos. "Tiene los contactos necesarios no solo para huir, sino para empezar una vida nueva en Arabia Saudí", escriben.
La vista para decidir si sigue en prisión estaba fijada para la mañana del lunes 19 de octubre en el tribunal federal de San Francisco. Todo lo de arriba son acusaciones y argumentos de las partes: no hay juicio ni condena.
¿Espiaba Alfozan para Arabia Saudí?
Con lo publicado hoy, no se puede afirmar. El escrito describe contactos frecuentes con un miembro de la realeza que quería ficharle para un proyecto de IA en su país, y ayuda del Gobierno y de un militar saudí para que su familia saliera de Estados Unidos. Pero no dice que nadie le encargara grabar las reuniones, ni qué pensaba hacer con lo grabado.
La fiscalía usa esos contactos para pedir que no salga en libertad, no para ampliar la acusación. Si aparece un encargo, el caso cambiaría de tamaño.
Por qué importa
Para cualquier empresa que trabaje con IA, el caso deja una cosa clara: buena parte de lo que vale un laboratorio de IA se dice en voz alta, en una sala de reuniones con funcionarios del Gobierno. Y lo que puso en riesgo esas conversaciones en OpenAI fue una grabadora barata enchufada detrás de una tele.
Y la otra lectura es de mercado. Los países del Golfo están pagando mucho por fichar talento de IA y montar sus propios proyectos, y Estados Unidos ya trata esto como un asunto de seguridad nacional. Si tu empresa contrata perfiles técnicos o comparte información sensible con socios de fuera, este caso es un buen recordatorio de revisar quién entra en qué salas y qué dispositivos se enchufan a qué.
Fuente original: CNBC
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