El Noveno Circuito de Apelaciones ha revocado la orden que impedía a Perplexity usar su agente de compras en Amazon. La corte de San Francisco concluyó el martes que Amazon no tiene probabilidades razonables de ganar su demanda, según Bloomberg Law.
El argumento que ha inclinado la balanza es el que va a marcar los próximos cinco años de agentes: quien accede a la web no es el agente, es el usuario que lo manda.
Puntos clave
- El tribunal revocó el bloqueo cautelar que un juez federal de California había impuesto en marzo.
- Amazon demandó en noviembre acusando a Perplexity de acceder de forma encubierta a cuentas privadas de sus clientes con el navegador Comet.
- El juez de instancia había visto "prueba sólida" de infracción de la ley federal de fraude y abuso informático.
- La corte de apelación entiende que fueron los usuarios de Perplexity, a través del agente, quienes accedieron a Amazon a efectos de esa ley.
- Es la primera resolución de un tribunal federal de apelación sobre si los agentes de IA que actúan por cuenta de un usuario pueden acceder legalmente a una plataforma.
De qué acusaba Amazon a Perplexity
Comet es el navegador de Perplexity con un agente integrado que puede iniciar sesión en las cuentas del usuario y hacer pedidos en su nombre. Amazon sostuvo que eso equivalía a acceder a sus sistemas sin autorización, y apoyó la demanda en la Computer Fraud and Abuse Act, la ley antihacking de 1986 que se ha usado durante décadas para todo tipo de disputas sobre acceso a servicios web.
En marzo, un juez de California le dio la razón provisional y bloqueó al agente. Ese fallo asustó a medio sector: si un agente que se identifica con las credenciales del propio usuario es acceso no autorizado, buena parte de los productos agénticos nacen ilegales.
El razonamiento que cambia el marco
La apelación no discute los hechos, discute quién es el sujeto. Para la corte, cuando alguien le pide a Comet que compre algo con su cuenta de Amazon, quien accede a Amazon es esa persona, y esa persona tiene permiso para entrar en su propia cuenta. El agente es la herramienta, no el visitante.
Es un razonamiento con consecuencias grandes y con un límite claro. Grandes, porque traslada la responsabilidad del fabricante del agente al usuario que lo dirige, y porque vale para cualquier agente que opere con credenciales legítimas: compras, reservas, gestión de cuentas, banca.
El límite es que esto no resuelve el conflicto de fondo. Amazon puede seguir peleando en el terreno contractual, es decir, por incumplimiento de sus términos de servicio, que es un pleito distinto y bastante más difícil de ganar en daños. Y puede seguir bloqueando agentes por medios técnicos, que es lo que en la práctica hacen todas las plataformas.
Lo que está realmente en juego
Amazon no teme que le compren. Teme que la capa de decisión se le vaya. Si un agente elige el producto, compara precio y cierra la compra, el escaparate de Amazon deja de ser el sitio donde se decide y pasa a ser el almacén desde el que se envía. Todo el negocio publicitario de la plataforma vive de esa decisión.
Perplexity, por su parte, lleva meses construyendo alrededor de esta pieza. En julio adoptó la CPU Vera de Nvidia precisamente para hacer más barata la ejecución de agentes.
Por qué importa
Si estás montando cualquier automatización que entre a un servicio de terceros con credenciales de tu empresa, esta resolución te da algo de aire jurídico en Estados Unidos, pero no te exime de nada.
Lo que sigue en pie: los términos de servicio de cada plataforma, los bloqueos técnicos que pueden llegar sin previo aviso, y la responsabilidad de lo que el agente haga con esas credenciales. La sentencia dice quién accede. No dice que puedas hacerlo sin permiso del dueño de la puerta.
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