The Seattle Times y Newsday han demandado a OpenAI y Microsoft por usar su periodismo para entrenar sistemas de IA sin permiso. La demanda se presentó el 5 de septiembre ante el tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, el mismo donde lleva desde 2023 el pleito del New York Times.
Puntos clave
- Demandantes: The Seattle Times y Newsday. Demandados: OpenAI y Microsoft.
- Tribunal: Distrito Sur de Nueva York, el foro donde se está concentrando todo el litigio de derechos de autor contra OpenAI.
- La demanda llama a ChatGPT y Copilot "consumidores voraces" de contenido hecho por personas.
- Define la IA generativa como "una serpiente que se come su propia cola", capaz de destruir a las organizaciones que producen aquello de lo que se alimenta.
- Microsoft dice estar sorprendida y abierta a "explorar soluciones".
El detalle incómodo
Microsoft y OpenAI han financiado proyectos periodísticos y becas del propio Seattle Times. Es decir, el periódico que demanda ha cobrado dinero de las empresas a las que demanda.
Eso no debilita el caso legal, son cosas distintas, pero dice bastante sobre el estado de la relación. Los programas de financiación a medios que las tecnológicas montaron estos años servían para comprar tiempo y buena voluntad. No han comprado ninguna de las dos.
Por dónde va el frente judicial
La lista de demandantes se alarga cada pocas semanas y conviene mirarla junto a lo que ya se ha movido en los tribunales.
El 3 de septiembre contamos que el gobierno de Estados Unidos se posicionó a favor de OpenAI en el pleito del New York Times, un respaldo que apunta a que la administración prefiere no frenar el entrenamiento con material protegido.
Ayer mismo publicamos que Microsoft alegó que Copilot reprodujo libros en 24 de 8,2 millones de conversaciones, la defensa clásica del "es estadísticamente irrelevante".
Y el 30 de agosto, que Sony y Warner Chappell demandaron a Anthropic pidiendo hasta 150.000 dólares por canción. Mismo argumento, otro sector.
Qué se está discutiendo de verdad
Todas estas demandas giran alrededor de la misma pregunta: si entrenar un modelo con material protegido es uso legítimo.
Los demandantes no discuten que un modelo aprenda patrones. Discuten dos cosas concretas. Una, cómo se consiguió el material, porque descargarlo de forma masiva sin licencia es un acto separado del entrenamiento. Otra, si el producto final compite con la fuente, que es donde la metáfora de la serpiente hace su trabajo: si el chatbot responde la pregunta, el lector no entra en la web del periódico.
La primera se decide con hechos, y por eso las defensas se centran tanto en cuántas veces el modelo reprodujo algo literal. La segunda se decide con criterio judicial, y ahí no hay nada resuelto.
Por qué importa
Si tu empresa usa modelos de terceros para generar contenido, el riesgo que te toca no es este pleito. Es el precedente.
Dos escenarios. Si los tribunales acaban validando el uso legítimo, el coste del contenido generado no sube y sigues como estás. Si obligan a licenciar, los proveedores repercutirán ese coste en el precio por token, igual que ha pasado con cada obligación regulatoria antes.
Lo que sí puedes hacer hoy es de sentido común. Guarda registro de qué modelo generó qué texto y cuándo, porque si mañana hay que demostrar procedencia, esa trazabilidad no se reconstruye. Y no publiques como propio material que el modelo devuelva casi literal de una fuente identificable, que es justo el caso que los tribunales están mirando con lupa.
Fuente original: TechCrunch
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