Situational Awareness ha puesto 400 millones de dólares en Source Foundry, una startup de fabricación de chips fundada por investigadores de Stanford, según TechCrunch. Con esta ronda, el fondo de Leopold Aschenbrenner acumula 500 millones invertidos en una sola empresa privada, justo después del semestre más duro de su corta historia.
Puntos clave
- La inversión de 400 millones eleva a 500 el total que Situational Awareness ha metido en Source Foundry.
- Source Foundry nació en 2025 de la mano de Abdulmalik Obaid y Joe Burg, ambos investigadores de Stanford, con el objetivo de hacer la fabricación de chips más rápida y más barata.
- La startup trabaja en herramientas de litografía alternativas a las de ASML, la holandesa que hoy no tiene competencia real en el equipamiento más avanzado. Su valoración ronda los 5.000 millones de dólares.
- El fondo vendió a finales de julio la mayoría de su cartera pública a Citadel, la gestora de Ken Griffin, y se quedó con sus acciones de Anthropic.
Un fondo que ha cambiado de apuesta
Aschenbrenner montó Situational Awareness en 2024. Venía de investigar en OpenAI, tenía veintipocos años y ninguna experiencia previa operando en mercados. Los primeros retornos fueron muy buenos y el fondo llegó a manejar decenas de miles de millones.
Después llegó la corrección de las acciones de infraestructura de IA y el fondo se llevó un golpe grande. Ya contamos aquí la caída de los activos bajo gestión. TechCrunch los sitúa ahora en 10.000 millones, la mitad de los 20.000 que cifra como punto de partida.
Lo interesante no es la caída, es lo que ha hecho con lo que le queda. En julio se deshizo de casi toda la exposición pública vendiéndosela a Citadel. Y lo que ha hecho con la liquidez es concentrarla en dos posiciones privadas: Anthropic, que no vendió, y Source Foundry, donde ahora tiene medio millar de millones.
Es un giro de estrategia bastante claro. De apostar por las cotizadas que se benefician del ciclo de la IA a apostar por dos empresas concretas que fabrican los cimientos: el modelo por un lado, la máquina que produce el silicio por el otro.
Por qué Source Foundry y no otra
ASML es probablemente el cuello de botella más estrecho de toda la industria de la IA. Es la única empresa del mundo que fabrica las máquinas de litografía ultravioleta extrema con las que se producen los chips más avanzados, y cada una cuesta cientos de millones. Todo lo demás en la cadena (Nvidia, TSMC, los laboratorios) depende de que esas máquinas se entreguen a tiempo.
Ahí es donde apunta Source Foundry: herramientas de litografía por otra vía, con la promesa de bajar el coste y acortar los plazos. Fundada hace un año, valorada en 5.000 millones y con 500 de un solo inversor, lo que dice el ticket es que alguien cree que ese monopolio se puede tocar.
Que se pueda o no es otra cosa. ASML lleva décadas de ventaja acumulada y una cadena de suministro que nadie ha replicado. Las startups que han intentado meterse en litografía avanzada llevan un historial largo de no llegar.
Por qué importa
Para una empresa española que usa IA en su operación, esto no cambia nada esta semana. Lo que señala es dónde está el riesgo real de la factura que pagas por tokens.
El precio de la inferencia no depende solo de lo que decidan OpenAI o Anthropic. Depende de cuántos chips salen de las fábricas, y eso depende de una sola empresa holandesa. Cuando el dinero privado empieza a financiar alternativas a ese cuello de botella con tickets de 400 millones, está diciendo que el cuello va a apretar durante años, no meses.
Si estás dimensionando un proyecto de IA a dos o tres años, mete en el modelo que el coste por token baje más despacio de lo que te gustaría.
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