La Comisión Europea va a obligar a Google a dar a los asistentes de IA rivales el mismo acceso al sistema Android que hoy disfruta Gemini. Lo adelantó Bloomberg: Bruselas prepara medidas, bajo la Ley de Mercados Digitales (DMA), que abrirían Android y el buscador de Google a competidores como ChatGPT o Claude, con una decisión vinculante que debe estar cerrada antes del 27 de julio.
Puntos clave
- Son dos frentes distintos, abiertos el 27 de enero de 2026. Uno va de interoperabilidad (artículo 6.7 de la DMA), el otro de datos (artículo 6.11).
- En interoperabilidad, Google tiene que ofrecer a otros desarrolladores de IA acceso libre y efectivo a las funciones de Android que Gemini usa de fábrica.
- En datos, tiene que compartir datos anonimizados de búsqueda (ranking, consultas, clics, vistas) con buscadores rivales y también con proveedores de chatbots, en condiciones justas y no discriminatorias.
- La decisión final se adopta antes del 27 de julio de 2026. Google empezará a compartir datos de búsqueda desde enero de 2027 y los usuarios notarán los cambios en Android desde julio de 2027.
Qué significa en la práctica
Hoy Gemini juega en casa. Está enganchado a la activación por voz, a la escucha permanente, a Gmail y a Calendar de una forma que ningún rival puede replicar en Android. La Comisión quiere que esos mismos ganchos estén disponibles para todos. En cristiano: que puedas poner ChatGPT o Claude como asistente del sistema por defecto en tu móvil Android, con el mismo acceso a la voz, a los sensores y a tus apps que tiene Gemini.
El segundo frente, el de los datos, es igual de importante y más silencioso. Google tiene el mayor archivo de comportamiento de búsqueda del mundo. Obligarle a compartir datos anonimizados de ranking y clics con buscadores rivales, y con las empresas de chatbots, ataca la ventaja que le permite responder mejor que nadie. Un buscador o un asistente de IA nuevo parte hoy sin ese histórico. Con acceso a esos datos, la brecha se estrecha.
El contexto de multas
Esto no cae en el vacío. El 3 de julio, un tribunal de la UE selló una multa de 4.100 millones de euros contra Google por el caso Android, cerrando su última defensa legal y abriendo la puerta a que los rivales reclamen daños. La presión regulatoria sobre la casa de Mountain View lleva años subiendo, pero el giro hacia la IA le da un ángulo nuevo: ya no va solo del buscador y la tienda de apps, va de quién controla el asistente que vivirá dentro del móvil.
Por qué importa
Para una empresa europea que use IA, esto puede cambiar el tablero en 12 meses. Si Android se abre de verdad, elegir con qué asistente trabajas (el de Google, el de OpenAI, el de Anthropic) deja de estar condicionado por el sistema operativo que llevas en el bolsillo. Y el reparto de datos de búsqueda podría dar oxígeno a alternativas que hoy no pueden competir con Google de tú a tú. El calendario es largo (los cambios en Android no llegan al usuario hasta julio de 2027), así que nada de esto es inmediato. Pero marca la dirección: en Europa, el que controla la plataforma va a tener que dejar sitio, y eso abre hueco para que entren más jugadores de IA en el día a día.
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