Las empresas que miden la IA por lo que les hace crecer le sacan casi el triple que las que solo cuentan horas ahorradas. Es el dato central del cuarto informe anual de Wharton y la consultora GBK Collective sobre la IA en la gran empresa: el 35% de los departamentos que siguen al menos un indicador de crecimiento ve un retorno claramente positivo, frente al 13% de los que solo miran eficiencia. El resumen ejecutivo del informe se apoya en 1.416 encuestas hechas en julio.
Y lo interesante es que el uso ya no es el problema. Casi todos usan IA. Muy pocos saben qué les devuelve.
Puntos clave del informe de Wharton
- Muestra: 1.416 personas de empresas de Estados Unidos con más de 1.000 empleados y más de 50 millones de dólares de facturación. 1.007 son mandos (de manager a CEO) y, por primera vez, 409 son empleados de nivel de entrada y medio. Encuesta del 9 al 29 de julio de 2026.
- Uso: el 62% de los mandos usa IA a diario (16 puntos más que en 2025) y el 91% más de una vez por semana.
- Retorno: el 80% declara un retorno positivo, pero solo el 28% lo califica de claramente positivo.
- Éxito completo: solo el 7% de las organizaciones cumple a la vez los tres marcadores del informe (demostrar valor, cambiar los procesos y tener a la organización alineada).
Se mide con la vara corta
El 83% de los mandos cree que la IA va a cambiar de raíz su sector, o a afectarle mucho, en un plazo de dos a cinco años. Y aun así la métrica más usada para juzgar la inversión son las horas ahorradas (40%). Los ingresos nuevos son la menos usada de las grandes: solo el 27% los sigue.
El informe lo plantea así. Cada departamento elige hasta tres indicadores entre ocho. Cuatro son de crecimiento: ingresos nuevos, conversión de ventas, volumen de producción y satisfacción del cliente. Los otros cuatro son de eficiencia: coste operativo, horas ahorradas, tiempo de respuesta y tasa de errores. Basta con que uno de los tres elegidos sea de crecimiento para entrar en el grupo del 35%.
La pregunta sobre el trabajo principal de la IA en los próximos 12 a 24 meses deja la misma foto. El 52% de los mandos dice productividad o recorte de costes. Solo el 22% habla de hacer crecer el negocio, con ingresos nuevos, productos nuevos o mejor experiencia de cliente. El resto se reparte entre mejores decisiones (15%) y riesgo y cumplimiento (10%).
Un matiz honesto: es una encuesta, y el retorno es el que cada uno declara. Que medir crecimiento vaya junto a mejores resultados no demuestra que lo cause. Puede que las empresas que ya venden más con IA sean, sin más, las que se molestan en medirlo.
El director de IA dedicado marca diferencias
El cargo importa, y mucho. Entre los mandos cuya empresa ha creado un puesto nuevo de director de IA (Chief AI Officer), el 58% ve un retorno claramente positivo. Cuando esa responsabilidad se ha añadido a un directivo que ya tenía otro cargo, baja al 24%. Y donde no existe el puesto ni está previsto, se queda en el 8%.
Dos tercios de las organizaciones dicen tener ya un director de IA o algo equivalente. Pero casi todo el crecimiento de este año son reasignaciones, no nombramientos nuevos. Es decir, lo que menos rinde según los datos es lo que más se está haciendo.
Con las herramientas pasa algo parecido. El 50% de las organizaciones que han estandarizado una sola plataforma aprobada ve un retorno claramente positivo. Las que permiten varias herramientas con una política formal se quedan en el 30%, y las que montan un centro de orquestación en el 19%. Las que siguen experimentando sin un enfoque definido, en el 9%. Wharton concluye que lo que más pesa es haber decidido algo, sea lo que sea.
El coste ya frena más que el talento
La barrera más citada para sacar más retorno es el coste de herramientas, cálculo y licencias (34%), al mismo nivel que los problemas de rendimiento de la IA y por delante de la falta de perfiles (27%). Casi dos tercios de los mandos dicen que la subida de lo que cuestan tokens, licencias y APIs les frena para usar más IA. La preocupación crece con el cargo: 74% entre vicepresidentes y por encima, 54% entre managers y directores.
Y el gasto va a subir. El 87% espera que su presupuesto de IA crezca en los próximos 12 meses, y el 47% que lo haga más de un 10%.
Saber cuánto se gasta también se nota en el resultado. El 56% de los mandos muy seguros de poder medir todo el gasto en IA de su empresa (incluido lo que va metido dentro de otras licencias y de la nube) ve un retorno claramente positivo. Entre los menos seguros, el 10%. Solo el 40% está en el primer grupo. El propio informe avisa de que ese grupo es además más entusiasta con la IA, así que parte de la diferencia puede ser convicción más que capacidad.
Quedarse a medias con los agentes es lo que peor rinde
El 67% de los departamentos dice usar agentes de alguna forma. En el 35%, la IA sugiere o redacta y una persona toma cada decisión. En el grupo más grande, el 48%, la IA hace el trabajo y una persona lo revisa y aprueba antes de que pase nada. Solo el 17% le deja actuar sola: el 10% revisa una muestra después y el 7% se apoya en monitorización en tiempo real y límites automáticos.
El resultado tiene forma de U. Entre los que llevan los agentes hasta el final, el 31% consigue cambiar de verdad sus procesos. Entre los que solo usan la IA para aconsejar, el 25%. En medio, cae al 16% donde se aprueba cada acción y al 18% donde se revisa una muestra. Con el retorno pasa lo mismo: se premia llegar al final del camino y se paga estar a mitad.
En plantilla, el 52% de los mandos dice que su departamento ha cambiado la estructura de mando por la IA, el 37% ha reducido personal y el 33% ha frenado o congelado contrataciones. Pero los departamentos con mejor retorno no han recortado más que el resto. Se han reorganizado más (64% frente a 47%), forman mejor a su gente (91% frente a 73%) y meten el uso de IA en las evaluaciones de desempeño (87% frente a 65%).
La presión cae sobre los que empiezan: el 24% de los mandos espera contratar menos perfiles de entrada en dos a cinco años, frente al 14% en puestos directivos. Encaja con lo que contó Anthropic de su propia plantilla, donde los juniors han bajado del 27% al 9% de las contrataciones técnicas. Y la alineación se ve distinta según a quién preguntes: el 39% de los mandos dice que su organización está alineada con la estrategia de IA, frente al 26% de los empleados.
Por departamentos, los que mejor retorno declaran son IT (41%), Finanzas (37%) y Recursos Humanos (35%). Legal y Producto/Ingeniería se quedan en el 19%. El orden coincide casi exacto con lo rigurosos que son midiendo.
Por qué importa
El informe es de Estados Unidos y de empresas grandes, pero el patrón se reconoce en cualquier comité de dirección español: la IA se presenta en horas ahorradas porque es lo fácil de contar. Y con ese número no se defiende un presupuesto que va a subir.
Tres cosas que se pueden hacer este trimestre sin esperar a nadie. Añade a tu cuadro de mando al menos un indicador de crecimiento ligado a la IA (conversión, volumen de pedidos atendidos, satisfacción). Pon a una persona con nombre y apellidos al frente, con ese trabajo como principal y no como añadido. Y elige una plataforma y cierra el debate, porque según Wharton seguir probando sin decidir es lo que menos rinde de todo.
Fuente original: ai.wharton.upenn.edu
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