Las obligaciones de transparencia del AI Act entraron en vigor el 2 de agosto y ya son exigibles: si tu empresa usa IA para generar contenido o para hablar con clientes, tienes que decirlo. Las multas llegan a 15 millones de euros o el 3% de la facturación global anual, según recoge The Verge a partir de las directrices de la Comisión Europea.
Puntos clave
- En vigor desde el 2 de agosto de 2026 para cualquier sistema de IA nuevo.
- Los sistemas y servicios lanzados antes de esa fecha tienen prórroga hasta el 2 de diciembre.
- Sanción máxima: 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial, lo que sea mayor.
- La Comisión ha publicado un set de iconos de aviso. Usar esos iconos es opcional. Etiquetar no lo es.
Proveedor y desplegador no tienen la misma obligación
El reglamento parte en dos las responsabilidades, y conviene saber en cuál caes.
Un proveedor es quien desarrolla y comercializa el sistema de IA. Tiene que diseñarlo para que avise al usuario de que está tratando con una máquina y no con una persona, salvo que sea obvio. Y tiene que incrustar marcas legibles por máquina en el audio, la imagen, el vídeo y el texto que genere, de modo que se pueda detectar que es sintético.
Un desplegador es la plataforma o el servicio que usa ese sistema. Su obligación es etiquetar el contenido generado o manipulado que esté hecho para parecer real, es decir, los deepfakes.
Empresas como Meta y SpaceXAI son las dos cosas a la vez, así que cargan con las dos obligaciones. Y la mayoría de las empresas que leen esto son desplegadores: si montas un chatbot de atención al cliente con la API de OpenAI, el proveedor es OpenAI y el desplegador eres tú.
Los iconos que ha hecho Bruselas
La Comisión ha diseñado un juego de etiquetas de aviso de IA con ejemplos de cuándo usar cada una. Nacen para que cada plataforma no invente la suya y el usuario acabe viendo quince símbolos distintos que significan lo mismo. Son parecidas a las que ya usan TikTok, Instagram y Facebook.
El matiz que la Comisión subraya con intención: los iconos son opcionales, los requisitos de etiquetado no.
La justificación oficial va en la propia guía de transparencia: "El rápido desarrollo de sistemas de IA generativa e interactiva hace cada vez más difícil distinguir las interacciones con IA y el contenido generado por IA del contenido humano y auténtico".
Qué pasa con lo que ya tenías montado
Aquí está el respiro. Las normas son exigibles de inmediato para sistemas nuevos, pero los modelos y servicios lanzados antes del 2 de agosto tienen cuatro meses de margen, hasta el 2 de diciembre.
Ese calendario llega justo después de que OpenAI firmara los dos códigos de práctica de la UE semanas antes de que el reglamento empezara a morder. El movimiento tenía sentido: quien firma llega con los deberes medio hechos a la fecha de aplicación.
Por qué importa
Si tienes un chatbot en la web, un asistente en WhatsApp o generas creatividades con IA para campañas, esto te aplica desde ya y no hace falta que seas una tecnológica.
Tres cosas que puedes revisar esta semana. Primera: que tu chatbot diga que es un bot en el primer mensaje, no en la letra pequeña del aviso legal. Segunda: que las imágenes y vídeos generados con IA en tus anuncios y en tu web lleven etiqueta visible cuando puedan pasar por reales, y aquí entra el retoque de producto y las caras generadas. Tercera: que tu proveedor de IA te confirme por escrito que incrusta marcas legibles por máquina, porque esa parte no la puedes resolver tú.
El 3% de facturación global asusta más que los 15 millones cuando eres una empresa de 40 millones y calculas cuál de los dos números te tocaría. Y la prórroga de diciembre solo tapa lo que ya estaba en marcha el 1 de agosto.
Relacionado


