Anduril está negociando una ronda de financiación que la valoraría en unos 100.000 millones de dólares, según adelantó Reuters el 24 de julio. Sería más del triple de lo que valía hace dos meses y la dejaría a tiro de Lockheed Martin, que cotiza en torno a 130.000 millones.
Puntos clave
- La cifra que se maneja es de unos 100.000 millones de dólares de valoración. La ronda sigue abierta y las cifras pueden moverse.
- Hace dos meses Anduril cerró 5.000 millones a una valoración de 61.000, con Thrive Capital y Andreessen Horowitz al frente. Aquella ya duplicaba la anterior.
- Reuters no pudo determinar cuánto dinero planea levantar la compañía.
- Se ha barajado una estructura en dos fases: comprometer hoy una segunda ronda a mayor valoración dentro de menos de un año, condicionada a que la empresa cumpla ciertos objetivos financieros.
Es un reporte, no un anuncio
Conviene decirlo antes de seguir. Esto no lo ha comunicado Anduril. Lo publica Reuters citando fuentes, la ronda está en curso y el propio medio avisa de que las condiciones son fluidas. La empresa no ha confirmado nada.
Lo que explica el salto
Anduril fabrica drones, misiles y el software de mando que los coordina. Su tesis desde el primer día ha sido que el material de defensa se puede producir como producto de software y hardware de consumo, con ciclos cortos, en vez de como programa plurianual del Pentágono.
Esa tesis lleva un año largo teniendo demanda real. Las ventas militares han crecido con el conflicto de Estados Unidos con Irán y la compañía ha ido acumulando contratos donde antes solo entraban los contratistas históricos.
El detalle de la estructura en dos fases es el más revelador del reporte. Que se hable de comprometer una segunda ronda por adelantado, ligada a objetivos financieros, dice dos cosas a la vez: hay mucho dinero queriendo entrar, y los inversores están intentando repartir el riesgo de pagar 100.000 millones por una empresa privada.
La comparación que duele
100.000 millones para una empresa fundada en 2017 la coloca casi al nivel de Lockheed Martin, que fabrica el F-22, el F-15 y el F-35 y lleva un siglo en el negocio.
No son cifras equivalentes, y hay que tener cuidado con la comparación. Lockheed cotiza en bolsa, con ingresos auditados y trimestres públicos. Anduril es privada y su valoración la fija quien entra en la ronda. Una es un precio de mercado con miles de participantes; la otra, un acuerdo entre unos pocos.
Aun así, el gesto es el mensaje. El capital privado está diciendo que cree que el reparto del gasto militar va a cambiar de manos.
Por qué importa
Aquí hay dos lecturas para alguien que dirige una empresa y no vende drones.
La primera es de mercado de capitales. Este mes ya hemos visto a Databricks levantar a 188.000 millones y a Etched cerrar a 10.300. El dinero privado sigue entrando en compañías que se apoyan en IA aplicada a un sector concreto, no en modelos de propósito general. La diferenciación ya no es tener IA, es tener un sector.
La segunda es de calendario. Cuando una empresa privada triplica valoración en dos meses, suele ser porque los ingresos crecieron o porque el sector se puso de moda. Merece la pena distinguir cuál de las dos antes de sacar conclusiones sobre la propia industria. En el caso de Anduril hay contratos detrás, pero el múltiplo lo está poniendo el ambiente.
Y hay un tercer detalle que conviene no perder de vista. Lo que Anduril vende de verdad no son drones, es software de mando que decide qué hace cada aparato. Ese es el mismo patrón que estamos viendo en industrias mucho más aburridas: el margen se va al que coordina, no al que fabrica. Si diriges una empresa que produce algo físico, la pregunta incómoda es quién está escribiendo hoy la capa de decisión que va encima de tu producto.
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