Atomic Machines sale con 250 millones para fabricar con código

Atomic Machines sale con 250 millones para fabricar con código
Fuente: thenextweb.com

Jeff Holden, el ingeniero que montó Amazon Prime y luego fue el primer director de producto de Uber, ha sacado a la luz la empresa en la que lleva seis años trabajando en silencio. Se llama Atomic Machines, ha levantado 250 millones de dólares y presenta el Matter Compiler, una fábrica que construye máquinas diminutas a partir de un diseño digital, sin moldes ni máscaras.

Su primer producto es mucho menos futurista que la promesa: un interruptor de potencia para centros de datos de IA. Y precisamente por eso conviene mirarlo con calma.

Puntos clave

  • Qué es: una fábrica "sin utillaje" que construye micromáquinas con piezas móviles, varios materiales y detalles de una sola cifra de micras, guiada solo por instrucciones de software.
  • Quién está detrás: Jeff Holden, ingeniero número 10 de Amazon y primer CPO de Uber, donde montó las áreas de conducción autónoma, IA y taxis aéreos. Fundó Atomic Machines en 2019.
  • Cuánto dinero: 250 millones de dólares en total, de OneIM, Gigafund, XTX Ventures, KAS Venture Partners, Valor Equity Partners, Sozo Ventures y los Regents de la Universidad de California. No han dado valoración ni cómo se reparte entre rondas.
  • Primer producto: PrimeSwitch PS-150, un relé de 150 amperios que abre en 50 microsegundos, pensado para la distribución a 800 voltios en continua de los nuevos centros de datos.

Qué es el Matter Compiler

La idea de partida la explica el propio Holden en un ensayo largo en la web de la empresa. En casi cualquier fábrica humana el diseño vive en el hardware: para hacer una pieza nueva hace falta un molde nuevo, una máscara nueva o una línea reconfigurada. Cada producto nuevo cuesta su propio utillaje.

Por debajo de unas decenas de micras la cosa empeora. La fabricación clásica (mecanizado, moldeo, fundición) deja de funcionar y solo queda la industria de semiconductores, que es buenísima haciendo un tipo concreto de máquina: transistores de silicio. Los MEMS, los sensores de movimiento del móvil o los cabezales de las impresoras de chorro de tinta, se consiguieron "doblando" esos procesos, y cada uno necesitó años de desarrollo propio.

El Matter Compiler pretende romper esa regla de un producto, un proceso. Según la empresa, cumple tres cosas:

1. Todo es digital. No hay moldes, máscaras ni fijaciones. El coste de un diseño nuevo es lo que cuesta escribirlo. 2. Las operaciones se combinan. Son piezas básicas que reciben la intención del diseño, en lugar de recetas que se redescubren a base de prueba y error para cada pieza. 3. Todo se mide. Cada paso se comprueba en tiempo real y los errores se corrigen antes de acumularse. La IA del sistema, dicen, lanza sus propios experimentos sobre el hardware y aprende de cada construcción.

El objetivo final lo llaman "prompt-to-product": describir lo que debe hacer un dispositivo, que el sistema lo diseñe, lo simule, escriba su propio proceso de fabricación y lo construya. Holden lo resume con una frase que va a repetirse mucho: "La impresión 3D hizo programables las formas. Nosotros estamos haciendo programables las máquinas". Luke Nosek, socio de Gigafund, lo ha bautizado como "vibe manufacturing", el primo industrial del vibe coding.

Entre los objetivos que citan están engranajes del tamaño de un grano de arena, robots lo bastante pequeños para trabajar dentro del cuerpo y refrigeración integrada en los propios chips de IA.

PrimeSwitch: el primer producto es para centros de datos

Antes de los robots dentro del cuerpo, Atomic Machines ha elegido un problema muy concreto. Los centros de datos de IA están pasando a distribuir la energía a 800 voltios en corriente continua para mover más potencia por rack. A esos voltajes, un fallo libera energía destructiva en microsegundos.

Hasta ahora había que elegir entre dos malas opciones:

  • Relés electromecánicos: conducen metal con metal, que es lo más eficiente, pero tardan milisegundos en abrir.
  • Interruptores de estado sólido: abren en microsegundos, pero conducen a través de semiconductor y se calientan todo el tiempo que están cerrados.

PrimeSwitch dice juntar lo mejor de las dos. Las cifras que publica la empresa: 200 microohmios de resistencia en conducción, apertura en 50 microsegundos, aislamiento galvánico real a 1.500 voltios, 150 amperios continuos en alterna o continua sin refrigeración activa, y mantiene su estado sin consumir energía. El encapsulado mide 9,5 milímetros de lado y 3 de grosor. Según la empresa, abre unas 1.000 veces más rápido que un contactor convencional.

La explicación física es sencilla de entender: un contacto que casi no pesa y solo tiene que recorrer unas micras puede abrirse muchísimo más rápido que cualquier mecanismo del tamaño de una mano. Lo que no se podía era fabricarlo. Las fábricas de chips no procesan esos materiales ni ensamblan piezas que se mueven.

Lo que todavía no sabemos

Aquí toca ser prudentes. Todo lo anterior son datos de la propia Atomic Machines.

  • No hay pruebas independientes publicadas del PrimeSwitch ni datos de repetibilidad a volumen comercial.
  • El producto está en manos de clientes de acceso anticipado para evaluación, y la empresa no ha dicho quiénes son.
  • No hay precio ni capacidad de producción.

La primera vez que se verá en público es esta semana, en el Open Compute Project Global Summit de San José, del 12 al 15 de octubre. Es la feria donde Meta, Microsoft, Google y compañía discuten el diseño de sus centros de datos, así que el público es justo el comprador que necesitan.

Tampoco es el único que persigue el dinero de la energía en los centros de datos. Emerald AI levantó 150 millones en agosto para software que alivia la carga sobre la red eléctrica. La diferencia es que Atomic Machines no quiere quedarse en ese mercado: el relé es la primera "frase" del lenguaje, como lo llama Holden, y la apuesta de los inversores es por todo lo que venga después.

Por qué importa

Para una empresa española que trabaja con IA esto no cambia nada el lunes. Pero sí dice hacia dónde se está moviendo el dinero.

Durante dos años la conversación ha sido de software: modelos, agentes, prompts. Ahora una parte creciente del capital riesgo va a la capa física que hace falta para que todo eso funcione, desde chips propios hasta energía y, ahora, interruptores. Que el primer cliente de una fábrica "universal" sean los centros de datos de IA lo dice todo sobre dónde está la urgencia.

Y la idea de fondo merece apuntarla. Si Atomic Machines cumple aunque sea una parte, diseñar un componente físico a medida pasaría de ser un proyecto de años a algo parecido a encargar software. Para cualquier empresa que fabrique, eso abre la puerta a piezas hechas para su problema concreto en lugar de elegir del catálogo. Lo he visto en software: cuando hacer una herramienta a medida pasa de meses a días, dejas de adaptar tu operación a lo que hay y empiezas a construir lo que necesitas. Si eso llega al hardware, aunque sea solo a la microescala, el cambio va a ser grande.

De momento es una promesa con 250 millones detrás y un relé que hay que ver funcionando. Esta semana en San José sabremos algo más.

Fuente original: atomicmachines.com


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