El servicio de tribunales de Inglaterra y Gales ha decidido que las gafas de Meta se confiscan en la puerta, según adelantó The Guardian en exclusiva. Quien entre con ellas las deja en depósito y las recupera al salir. Los móviles siguen permitidos, con la condición de no grabar, y para las gafas no se hace esa excepción.
Puntos clave
- His Majesty's Courts & Tribunals Service (HMCTS), responsable de todos los juzgados penales, civiles y de familia de Inglaterra y Gales, aplica la retirada en el control de acceso.
- Grabar imagen o vídeo en un edificio judicial británico sin permiso oficial ya se puede perseguir como desacato.
- Los tribunales de Nueva York adoptaron una medida equivalente el mes pasado, con depósito de las gafas en custodia.
- Meta vendió 7 millones de pares el año pasado, con precios entre 269 y 469 libras.
El argumento del tribunal
El portavoz de HMCTS lo dejó en una frase: hay restricciones claras sobre tomar imágenes o vídeo dentro de tribunales, y por eso el uso de las gafas de Meta está prohibido. Una fuente añadió que se confiscan al entrar y se devuelven al salir del edificio.
La incoherencia aparente, permitir móviles y no gafas, tiene una explicación de sentido común. Un móvil hay que sacarlo y apuntarlo, y eso lo ve todo el mundo en la sala. Unas gafas no se sacan de ningún sitio.
Hay dos incidentes concretos detrás de la decisión. A principios de año, un demandante llamado Laimonas Jakštys fue acusado por una jueza del Tribunal Superior de llevar gafas inteligentes durante un interrogatorio y de recibir ayuda a través de ellas. Raquel Agnello KC dijo que había sido asistido en sus respuestas durante el contrainterrogatorio. Jakštys negó estar recibiendo respuestas y negó que las gafas estuvieran conectadas a su teléfono.
Y en febrero, miembros del equipo de seguridad de Mark Zuckerberg aparecieron con gafas de Meta en un juicio de alto perfil en California sobre adicción a redes sociales. La jueza Carolyn B. Kuhl les amenazó con desacato si habían grabado algo.
Un patrón que se está extendiendo
Los tribunales llegan tarde a una lista que ya existía. En Reino Unido hay restaurantes, teatros y pubs que han prohibido las gafas por privacidad, incluida la cadena Wetherspoons. El sistema judicial de Nueva York las prohibió el mes pasado con el mismo mecanismo de depósito, argumentando que nadie pueda grabar procedimientos de forma subrepticia.
En paralelo, la organización alemana HateAid ha presentado una denuncia penal en Alemania contra las gafas con IA de Meta por motivos de privacidad.
Meta declinó comentar la prohibición judicial. La empresa sí defendió que cuando las gafas graban se enciende una luz intermitente visible para quien esté cerca, y que despliega tecnología de detección de manipulación, actualizada con frecuencia, para impedir que el usuario tape esa luz.
HMCTS reconoce que no lleva cuenta de cuántos incidentes ha habido con gafas inteligentes en sus edificios.
Por qué importa
El tema de fondo no son los tribunales, son los espacios de trabajo. Una gafa que graba sin gesto visible rompe el consentimiento implícito sobre el que funcionan las reuniones, las visitas a fábrica y las salas de proveedores.
Si en vuestra empresa entra gente de fuera a sitios donde se ve producto sin lanzar, precios o datos de cliente en pantalla, esto se ha convertido en una política que hay que escribir. Los tribunales acaban de dar la plantilla: no se prohíbe grabar, se retira el dispositivo en la entrada, porque la norma de "no grabes" solo funciona cuando se puede comprobar.
Y para quien esté valorando comprarlas para su equipo, hay un coste nuevo que antes no estaba: cada vez hay más sitios donde no se puede entrar con ellas puestas.
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