El gas que alimenta los centros de datos de IA puede triplicarse en algunos puntos de EEUU

El gas que alimenta los centros de datos de IA puede triplicarse en algunos puntos de EEUU
Fuente: techcrunch.com

Las cuatro grandes tecnológicas han decidido alimentar sus centros de datos de IA con gas natural, y una previsión de la consultora energética Noreva dice que ese cálculo puede salirles caro. Según recoge TechCrunch, el gas podría superar los 10 dólares por millón de BTU en determinados hubs regionales de Estados Unidos, frente a los 2 a 4,50 dólares actuales.

Puntos clave

  • Previsión de Noreva: más de 10 dólares por millón de BTU en algunos hubs regionales. Henry Hub cotiza hoy en torno a 3.
  • Meta: planta de gas de 7,5 gigavatios en Luisiana.
  • Amazon: planta de gas de 7,6 gigavatios en Texas.
  • Microsoft y Google: sendas plantas de escala gigavatio, también en Texas.

De dónde sale el riesgo

El argumento de Peter Gardett, consejero delegado de Noreva, es de aritmética simple, y así lo dice él: "Solo hace falta aritmética sencilla para llegar a un mercado de gas mucho más tenso que el de hace unos años".

Se han comprometido más de 16 gigavatios de generación a gas solo entre Meta y Amazon, y otros dos proyectos de escala gigavatio entre Microsoft y Google. Toda esa demanda nueva compite por el mismo suministro. Cuando la demanda sube de golpe y la oferta tarda años en responder, el precio se mueve.

La otra pata del cálculo es qué peso tiene el combustible en la factura. En una central grande, el combustible supone aproximadamente la mitad del coste de producir electricidad. Si el precio del gas se dobla, el coste eléctrico sube en torno a un 50%.

Por qué se eligió el gas

Conviene entender la decisión antes de juzgarla. El gas se eligió por plazo, no por precio. Una central de ciclo combinado se levanta en dos o tres años. Un reactor nuclear tarda diez o más, y la renovable con almacenamiento suficiente para dar potencia firme las 24 horas todavía no se despliega a esa velocidad ni a esa escala.

Cuando la carrera se mide en trimestres, el gas es lo único que llega a tiempo. Los futuros actuales, además, no anticipan cambios grandes a corto plazo, lo que ha reforzado la sensación de que el riesgo era manejable.

Esa es exactamente la trampa que señala Noreva. Los futuros reflejan el mercado que hay, no la demanda que se está construyendo ahora mismo y que no ha entrado todavía.

Dónde acaba repercutido

El coste de la energía llega al usuario final por dos caminos. Uno es el precio del token, que sube si sube el coste de servir cada consulta. El otro es el recibo de la luz de los consumidores que comparten esa red, un asunto que ya está generando fricción política en varios estados.

Es la misma tensión que empuja proyectos como el de SpaceX y Nvidia para poner centros de datos en órbita, o el centro de datos de un gigavatio que DeepSeek levanta en Mongolia Interior, donde la energía es más barata. Todo el sector está buscando la misma salida: sitios donde el vatio cueste menos.

Por qué importa

Para una empresa que ya tiene la IA metida en procesos, esto es un aviso sobre la estabilidad de una línea de coste que casi nadie ha modelado.

Los precios por token llevan dos años bajando y eso ha creado la expectativa de que van a seguir bajando siempre. Buena parte de esa bajada viene de mejoras en eficiencia de los modelos y de guerra comercial entre proveedores. Ninguna de las dos cosas neutraliza una subida del 50% en el coste de la electricidad.

La conclusión práctica no es dejar de usar IA, es no construir un caso de negocio que solo funcione con el precio de hoy. Si tu proyecto se sostiene con el token a la mitad, se cae. Si se sostiene con el token al doble, es robusto.

Y un apunte para quien negocia contratos anuales con proveedores de IA: si te ofrecen precio cerrado a doce meses, ese precio vale más de lo que parece.


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