Meta pone 1.000 millones en un fondo para las comunidades donde levanta centros de datos

Meta pone 1.000 millones en un fondo para las comunidades donde levanta centros de datos
Imagen: Osman İçli / Unsplash

Meta ha creado un fondo de 1.000 millones de dólares, bautizado Future is for Everyone Fund, para invertir en las comunidades estadounidenses donde tiene centros de datos. La compañía dice que trabajará con cada localidad para diseñar las inversiones y programas a medida. Es un movimiento defensivo, y las encuestas explican por qué.

Puntos clave

  • El fondo se dirige a las comunidades de Estados Unidos donde Meta posee y opera centros de datos.
  • Una encuesta de Gallup sitúa en el 71% la proporción de estadounidenses que se opondría a la instalación de un centro de datos en su comunidad.
  • Ese porcentaje de rechazo es superior al que reciben las centrales nucleares o las plantas de gas.
  • Meta acumulaba hasta ahora más de 94 millones de dólares en financiación directa repartidos en 3.700 proyectos locales.

El 71% es el número que manda

Los motivos del rechazo están bien documentados y no son abstractos. Demanda eléctrica que se dispara en el mercado local, consumo de agua a escala industrial para refrigeración, ruido constante, infraestructura viaria y de red tensionada, y exenciones fiscales generosas que trasladan el coste de todo lo anterior a los vecinos.

Que un centro de datos genere más oposición que una central nuclear dice mucho de cómo se ha deteriorado la conversación en dos años. Una nuclear al menos se percibe como electricidad para todos. Un centro de datos se percibe como consumo de recursos locales para el beneficio de una empresa de otro estado.

Mil millones repartidos entre decenas de comunidades es una cifra grande en titular y modesta comparada con lo que Meta se juega. Solo el campus de El Paso, en sociedad con BlackRock, ronda los 14.000 millones de dólares, con BlackRock quedándose el 80% de la propiedad.

Todos los grandes se han movido el mismo día

El anuncio no llega solo. Hoy mismo, Anthropic ha creado una plataforma de centros de datos con Macquarie y GIC que incluye el compromiso de cubrir cualquier subida de la factura eléctrica para los consumidores derivada de sus instalaciones. Y OpenAI ha publicado una carta al gobernador de Texas defendiendo su enfoque de infraestructura responsable.

Tres compañías, el mismo día, con el mismo tipo de gesto hacia las comunidades locales. No es casualidad. En Texas, el gobernador ha frenado las aprobaciones nuevas hasta completar una auditoría, y Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez han presentado una propuesta de moratoria nacional a la construcción de centros de datos.

Cuando el permiso local se convierte en el recurso escaso, el presupuesto de relaciones con la comunidad deja de ser una partida de marketing y pasa a ser coste de proyecto.

La pregunta abierta es si 1.000 millones repartidos compran algo. Meta ya llevaba 94 millones en 3.700 proyectos locales y el rechazo llegó igual al 71%. Multiplicar por diez la cifra cambia la escala de lo que se puede financiar en cada municipio, de la subvención a una escuela a la obra de infraestructura, pero no cambia el motivo de fondo del rechazo, que es el consumo de agua y electricidad. Si el fondo funciona o no se verá en los plenos municipales de los próximos meses, no en la nota de prensa.

Por qué importa

La lectura para una empresa que consume IA es de coste a medio plazo. Todo esto (fondos comunitarios, compromisos sobre el precio de la luz, auditorías previas, generación propia de electricidad) se acaba incorporando al coste por vatio de los centros de datos que sirven tu inferencia.

Durante dos años, el precio del token ha bajado en cada generación de modelos porque la eficiencia corría más que el coste de la infraestructura. Esa carrera se ha vuelto más disputada. No es motivo para cambiar de plan, pero sí para dejar de dar por hecho en tus proyecciones que la inferencia seguirá abaratándose al mismo ritmo que en 2025.


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