Más de 500 municipios y condados de Estados Unidos han aprobado ya prohibiciones o restricciones a nuevos centros de datos, según el recuento de The Information. A finales de junio eran algo más de 300. Solo en julio se aprobaron más de 150 normas locales.
Puntos clave
- The Information: más de 500 jurisdicciones, frente a más de 300 a cierre de junio.
- Heatmap News, con otra metodología, cuenta más de 530 leyes locales restrictivas repartidas en 42 estados, cerca de 190 de ellas desde el 1 de junio.
- Nueva York: la gobernadora Kathy Hochul firmó el 14 de julio la orden ejecutiva 62, que congela durante un año los permisos ambientales de cualquier centro de datos de 50 megavatios o más.
- Texas: el gobernador Greg Abbott ordenó a las agencias del estado parar las aprobaciones hasta completar auditorías.
- Heatmap contabiliza más de 50 centros de datos cancelados en lo que va de año, más del doble del ritmo de 2025.
- En Michigan se ha descartado alrededor del 71% de las propuestas. En Indiana, el 56%.
De protesta local a política de estado
Hasta hace unos meses esto era un asunto de plenos municipales: un pueblo que no quiere la nave, un condado que pide más agua para el riego. Lo que ha cambiado en julio y agosto es que ha subido de nivel.
Nueva York y Texas no son estados cualesquiera. Nueva York por peso político y Texas porque es donde está yendo buena parte de la construcción, con OpenAI escribiendo directamente a Abbott para defender sus proyectos allí.
Y el reparto político no es el habitual. Hay ayuntamientos republicanos y demócratas votando lo mismo, por motivos distintos: unos por el agua y la factura de la luz, otros por el suelo y el ruido. Cuando una oposición deja de ser partidista, deja de ser negociable con una llamada.
El comisario de Agricultura de Texas, Sid Miller, celebró la pausa de Abbott pero la llamó "todo sombrero y nada de ganado", pidiendo una sesión legislativa especial para convertirla en ley. Que la crítica venga de dentro del propio partido del gobernador da la medida del ambiente.
Los 50 megavatios de la orden neoyorquina
El umbral de la orden ejecutiva 62 está bien elegido para lo que pretende. Cincuenta megavatios deja fuera al centro de datos corporativo normal y coge de lleno a los campus de entrenamiento de IA, que se miden en cientos de megavatios cuando no en gigavatios.
O sea, Nueva York no ha frenado los centros de datos. Ha frenado los de IA. Un año de congelación de permisos ambientales es tiempo suficiente para que un proyecto se replantee de estado.
Lo que ya se está cancelando
Las cifras de Heatmap son las que aterrizan el asunto: más de 50 centros cancelados este año, más del doble del ritmo del año pasado. Y tasas de descarte del 71% en Michigan y del 56% en Indiana, dos estados que estaban en la lista corta de todo el mundo por suelo barato y red eléctrica disponible.
Ese es el contexto en el que hay que leer los movimientos de las últimas semanas: el fondo de 1.000 millones de Meta para las comunidades donde levanta centros no es filantropía, es coste de licencia social.
Por qué importa
El cuello de botella de la IA lleva año y medio moviéndose. Primero fueron los chips, luego la energía, y ahora es el permiso municipal. Los tres se resuelven con dinero, pero el tercero tarda años y no depende de ti.
Para una empresa española esto llega por dos vías. Una es el precio: si la capacidad se construye más despacio de lo previsto, la presión a la baja en el precio por token se afloja. La otra es la ubicación, porque Europa va a recibir parte de esa construcción desviada, con la misma discusión sobre agua y luz que ya está teniendo Aragón. Conviene ir mirando dónde se enchufa lo que consumes.
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