El primer aparato de OpenAI costará entre 300 y 400 dólares y cabe en una mano

El primer aparato de OpenAI costará entre 300 y 400 dólares y cabe en una mano
Fuente: macrumors.com

El primer aparato de OpenAI costará entre 300 y 400 dólares, según un reportaje de Bloomberg recogido por MacRumors. Es un altavoz sin pantalla, con forma de dónut, del tamaño de un disco de hockey y pensado para caber en una mano.

Con esos datos, el dispositivo entra en el mismo rango de precio que un HomePod de Apple y muy por encima de un Echo de Amazon. OpenAI no vende un altavoz barato. Vende un objeto de diseño con ChatGPT dentro.

Puntos clave

  • Precio estimado: entre 300 y 400 dólares.
  • Formato: altavoz sin pantalla, forma de dónut, tamaño de disco de hockey, acabado metálico de gama alta.
  • Sensores: rejillas de altavoz, micrófonos, cámara y sensores para leer el entorno.
  • Señalización: piezas móviles que indican que está respondiendo y luces que indican que está escuchando.
  • Alimentación por batería, para llevarlo de una habitación a otra. Lanzamiento previsto para 2027.

Qué añade este reporte

Ya sabíamos que el primer producto sería un altavoz sin pantalla capaz de moverse, por filtraciones de julio. Lo nuevo es el precio y las dimensiones, y las dos cosas dicen bastante de a quién apunta.

Un aparato de 300 a 400 dólares no compite con los asistentes de voz de 50 euros que la gente pone en la cocina para poner música. Compite con el pequeño altar de escritorio: el sitio donde alguien coloca un objeto porque le gusta mirarlo.

El detalle de las piezas móviles es el más revelador del reportaje. En lugar de una pantalla que muestre texto, el aparato comunica su estado con movimiento físico y luz. Es la firma de LoveFrom, el estudio de Jony Ive, cuya startup de dispositivos io compró OpenAI el año pasado junto con parte del equipo de diseño de Apple.

La cámara y los sensores de entorno son la parte que va a generar conversación. Un micrófono siempre encendido ya incomoda a mucha gente. Un micrófono con cámara en el salón es otra liga, y OpenAI va a tener que explicar muy bien qué se procesa en local y qué sale a sus servidores.

Este dispositivo es el centro de la demanda que Apple presentó contra OpenAI por secretos comerciales de hardware. La misma semana del reportaje, OpenAI ha pedido al juez que desestime el caso, y Apple ha pedido una medida cautelar que le impediría usar la información en disputa mientras el pleito avanza.

Con la vista fijada para el 1 de octubre y un lanzamiento previsto para 2027, hay margen. Pero una cautelar concedida en otoño complicaría el calendario.

El problema que tiene que resolver un altavoz

La categoría de asistentes de voz lleva ocho años estancada en un uso muy pobre. Alarmas, temporizadores, música y el tiempo. Amazon vendió cientos de millones de Echo y nunca resolvió el salto a tareas complejas, entre otras cosas porque el reconocimiento fallaba y porque no había modelo detrás capaz de sostener una conversación.

Esa parte ya está resuelta. Lo que sigue sin resolver es la interfaz: cuando el modelo tarda ocho segundos en pensar, un aparato sin pantalla no tiene forma de decirte que está trabajando y no colgado. De ahí las piezas móviles y las luces, que son la respuesta de diseño a un problema de latencia.

También queda por ver qué hace el aparato cuando no hay conexión, cuánto cuesta el servicio y si funciona sin suscripción a ChatGPT. Bloomberg no da esos datos, y son los que determinan si esto vende cien mil unidades o diez millones.

Por qué importa

Para una empresa, un altavoz de salón no cambia nada mañana. Lo que cambia es la superficie de contacto con la IA.

Durante tres años, usar un modelo ha significado abrir una pestaña o llamar a una API. Un aparato con micrófono, cámara y batería en una mesa mueve la interacción a un sitio donde no hay teclado ni pantalla, y donde el modelo tiene contexto del entorno físico. Si eso funciona en casa, la versión de oficina llega detrás.

Y hay un punto que conviene ir mirando ya: cualquier dispositivo con cámara y micrófono que entre en una oficina europea abre una conversación de RGPD antes que una de productividad. Los responsables de datos van a tener trabajo.


Relacionado