Ramp, la fintech de tarjetas corporativas y gestión de gastos, ha abierto a otras empresas Glass, el espacio de trabajo con IA que usaba por dentro. La idea es que lo que aprende un empleado con la IA se quede para el siguiente. Lo presentó Eric Glyman, cofundador y co-CEO, con un dato que pocas empresas confiesan: una semana de mayo se gastaron 1,5 millones de dólares en tokens. Dos días después, el 15 de octubre, Ramp anunció una ronda de 1.850 millones a una valoración de 60.000 millones.
Puntos clave
- Qué es: un espacio de trabajo con IA compartido por toda la empresa, que funciona con cualquier modelo, abierto o cerrado, y se conecta a Linear, Notion, Google, Slack, Gong y decenas de herramientas más.
- Uso interno: 323 empleados de Ramp (producto, atención al cliente, ventas, marketing, analistas) han hecho más de 6.500 ediciones a lo que sabe Glass.
- Coste: cada petición pasa por Ramp Router, que elige el modelo para cada tarea. Al mover su propio trabajo ahí, la factura bajó un 30% de un día para otro.
- Cómo entrar: Ramp está dando de alta a los primeros clientes en persona, con registro en ramp.com/glass.
El problema que intenta resolver
El texto de Glyman parte de una frase que cualquiera que haya desplegado IA en una empresa reconoce: dar a cada empleado los mejores modelos y todos los tokens no convierte a la compañía en una empresa que trabaja con IA. Lo que sale, dice, es mucho ruido caro.
Su diagnóstico es concreto. Alguien en la empresa ha dado con la mejor forma de preparar una presentación comercial. Otro tiene un prompt que convierte una llamada caótica con un cliente en un plan de cuenta limpio. Y casi nada de eso se ve dos veces: vive en el historial de chat de una persona y desaparece cuando cierra la pestaña, se va de vacaciones o deja la empresa.
Glass le da la vuelta. En vez de empezar cada conversación con un chat vacío, el empleado empieza con lo que la empresa ya ha resuelto. El ejemplo de Glyman: preguntó a Glass cuántos clientes de Reino Unido habían sumado desde el lanzamiento allí, y la herramienta supo excluir a las empresas estadounidenses con oficina en Reino Unido, porque Finanzas se lo había enseñado meses antes. Él no tuvo que explicar nada.
Qué hace Glass por dentro
El caso más llamativo que cuenta Ramp es el de las peticiones de funcionalidades de los clientes. Antes se copiaban a mano en Salesforce, unas 300 al mes. En mayo, un gestor de cuentas guardó en Glass un prompt que las saca directamente de las llamadas con clientes. Ahora capturan 20.000 al mes. Otro prompt las prioriza, y un tercero manda un email al cliente cuando sale lo que pidió: llevan más de 5.000 enviados.
Las piezas del producto, según la propia Ramp:
- Conocimiento de empresa: se conecta a las herramientas donde ya está la información, y cada corrección de un empleado queda para los demás.
- Multijugador: cualquier sesión se puede compartir. Si una agente de soporte se atasca con un ticket que necesita a un ingeniero, le pasa la sesión, él entra, ve todo y lo terminan juntos.
- Skills: el mejor flujo de una persona se guarda y pasa a ser el punto de partida de todos.
- Cualquier modelo: si la semana que viene sale uno mejor, se usa sin cambiar nada.
- Un taxímetro por proyecto: se ve lo que cuesta el trabajo mientras se hace, con límites antes de pasarse, en vez de enterarse con la factura.
Esto último es lo que conecta Glass con el negocio de Ramp. En la nota de la ronda, la empresa presenta cuatro productos de IA juntos: Glass, cuentas a cobrar automatizadas, un gestor de gasto en tokens que reúne en un sitio lo que se gasta en IA por proveedor, equipo, modelo, usuario y clave, y Router.com, que según Ramp recorta hasta un 40% el coste de inferencia eligiendo modelo por rendimiento y precio. AngelList cuenta en la nota que el gestor de tokens le bajó el gasto mensual en IA un 17,5%.
La ronda de 60.000 millones
La ronda es de 1.850 millones de dólares en capital primario, liderada por Dragoneer y codirigida por Thrive Capital, Founders Fund, Sands Capital y Avenir Growth. Ramp dice que supera los 2.000 millones de ingresos anualizados, con caja positiva, y que más de 85.000 empresas mueven con ella 275.000 millones al año en compras, un 175% más que hace un año. Con esta ronda lleva unos 5.000 millones levantados en total.
La subida es rápida. Según Dealroom, Ramp valía 44.000 millones en junio, así que ha sumado 16.000 millones en cuatro meses.
Ramp tiene además una posición rara para hablar de gasto en IA: ve las facturas de sus clientes. En agosto contamos con su índice que Fable 5 era solo el 6% de los tokens que las empresas compran a Anthropic.
¿Se puede usar Glass en España?
De momento hay que pedir acceso. Ramp está dando de alta a los primeros negocios uno a uno a través de ramp.com/glass y no ha publicado precio ni países. Ramp opera en Europa con tarjetas emitidas por Stripe, pero eso no dice nada de cuándo llegará Glass a una empresa española.
Por qué importa
El coste escondido de la IA en una empresa está en que cada empleado le explica lo mismo a su propio chat, todos los días, y lo que uno descubre no le llega al de al lado.
Glass es la apuesta de una empresa de 85.000 clientes por una memoria común que se corrige entre todos y con el gasto a la vista. No hace falta Ramp para empezar por ahí. Las mismas piezas existen ya en las herramientas que usáis: proyectos compartidos, skills guardadas, memoria que pasa del chat al trabajo de agentes en Claude. Lo que cuenta Ramp es el orden: primero se gastaron 1,5 millones en una semana, y luego se pusieron a ordenar lo que sabían.
Si tu equipo usa ChatGPT o Claude cada uno por su lado, el ejercicio de esta semana es sencillo de plantear: apuntar los tres prompts o flujos que mejor funcionan en el equipo y ponerlos en un sitio donde los use todo el mundo. El de las 20.000 peticiones al mes empezó así, con un gestor de cuentas que guardó un prompt.
Fuente original: ramp.com
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