Donald Trump cenó el domingo por la noche con Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, en la Casa Blanca. Es la primera reunión a solas entre los dos, la adelantó Axios y la confirmaron CNBC, TechCrunch y, horas después, el propio presidente. Llega dos días después de que Anthropic perdiera en los tribunales contra el Pentágono y tres semanas después de que Amodei pidiera en público frenar el desarrollo de la IA, justo lo contrario de lo que defiende Trump.
Puntos clave
- Cuándo: domingo 27 de septiembre de 2026, cena privada en la Casa Blanca. Primera reunión uno a uno entre Trump y Amodei.
- Por qué ahora: Amodei no fue a la cena de Estado para Xi Jinping del jueves 24 por un conflicto de agenda, y Trump le invitó en persona a otra, según una fuente citada por CNBC.
- El contexto judicial: el viernes 25 un tribunal de apelación de Washington falló 2 a 1 a favor del Pentágono, que mantiene a Anthropic como "riesgo para la cadena de suministro".
- Lo que viene: el martes 29 Trump y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, reciben en la Casa Blanca a los jefes de las grandes empresas de IA.
Lo que dijo Trump antes de sentarse a la mesa
Trump llegó a la cena atacando. En Truth Social escribió que el único control o "barreras" que necesita la IA es "un presidente fuerte y listo", y que su Gobierno ha frenado a gente de la IA que hacía o podía hacer cosas malas, "como Dario (¡Anthropic!)", que según él ahora finge ser "un angelito perfecto".
Luego, a la salida del torneo de golf Presidents Cup en Illinois, bajó un punto el volumen. Llamó a Amodei "muy respetado" y le dijo a Fox que iban a hablar del ritmo de la IA, aunque dejó clara su postura: "Estoy por ir a por ello y ganar. Estamos un año, quizá año y medio, por delante de China. No hay nadie en tercer lugar, solo nosotros y China". Añadió que lo habló "un poco" con Xi Jinping y que abrir la puerta a frenar sería regalarle la ventaja a Pekín.
La Casa Blanca mandó a CNBC una declaración de manual: "América liderará el mundo en superinteligencia, protegiendo a los consumidores americanos". Nada sobre el contenido de la cena. A la hora de escribir esto, ni la Casa Blanca ni Anthropic han contado de qué se habló.
Cómo se ha llegado aquí
La relación viene rota desde febrero. El Departamento de Defensa quería acceso sin restricciones a los modelos de Anthropic "para cualquier uso legal", y Anthropic pedía garantías de que Claude no se usaría en armas totalmente autónomas ni en vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses. Las negociaciones se hundieron y el Pentágono la declaró riesgo para la cadena de suministro, algo que nunca se había hecho con una empresa americana. En la práctica, el ejército no puede usar Claude y sus contratistas tampoco en los trabajos que hacen para Defensa.
Anthropic lo llevó a los tribunales. En agosto una jueza anuló el veto por inconstitucional, el Pentágono lo mantuvo igualmente y el viernes la apelación le dio la razón a Defensa. Pete Hegseth, secretario de Defensa, lo celebró en X con un "Confirmado: Anthropic = riesgo para la cadena de suministro". A Anthropic le quedan dos vías: pedir que el tribunal repita la vista o llevar el caso al Supremo.
Encima está lo personal. Amodei apoyó a Kamala Harris en 2024 y fue crítico con Trump. Y a mediados de septiembre publicó un ensayo en el que pedía frenar el ritmo al que mejoran los modelos, con una propuesta en tres pasos y más supervisión del Gobierno. Sam Altman y Elon Musk se sumaron. Trump, no. La semana pasada Amodei repitió el mensaje ante el Consejo de Seguridad de la ONU, pidiendo estándares internacionales.
La otra mitad del Gobierno sí habla con Anthropic
Lo curioso es que, fuera del Pentágono, la relación se estaba arreglando. Howard Lutnick, secretario de Comercio, puso en junio controles de exportación temporales a dos de los modelos más avanzados de Anthropic, y este mes le dijo a Axios que la empresa está "de vuelta en el lado correcto". Michael Kratsios, director de la oficina científica de la Casa Blanca, habló de "buena cadencia" con Anthropic y contó que comparte modelos con el Gobierno dentro de la orden ejecutiva voluntaria de Trump sobre IA.
El que lleva esa interlocución ya no es Amodei. Tom Brown, cofundador y responsable de computación, negoció con Comercio los controles de exportación y se ha convertido en la cara de Anthropic ante la Administración. Por eso la cena tiene peso: es la primera vez que el que se sienta con Trump es el propio consejero delegado.
Y no todos querían que saliera bien. Según Axios, críticos de Amodei hicieron circular por la Casa Blanca un informe muy negativo sobre él horas antes de la cena. El mismo fin de semana, Saturday Night Live le parodió en el estreno de temporada.
Lo que se juega Anthropic
Anthropic prepara una salida a bolsa que el mercado da por enorme, y ya hemos visto que quiere dar el 50,1% del voto a sus siete fundadores. Ir al parqué con el Pentágono en contra y el presidente llamándote "angelito" en redes es un riesgo que cualquier inversor apunta en rojo. Una foto cordial en la Casa Blanca deja el veto donde está, y aun así cambia el tono con el que se va a leer el folleto.
Y el martes viene la segunda ronda: Trump y Mike Johnson sientan a los jefes de las grandes de IA. Si Amodei sale de la cena con algo, lo veremos ahí. Si no, lo más probable es que Anthropic vuelva a estar sola defendiendo que hay que ir más despacio en una mesa donde el resto dice lo contrario.
Por qué importa
Si tu empresa trabaja con Claude, esto no cambia nada mañana: el veto afecta a Defensa y a sus contratistas, no a una empresa española que usa Claude para vender, atender clientes o programar. Pero sí dice algo del proveedor que has elegido. Anthropic es hoy la única de las grandes que se ha plantado ante el Gobierno de Estados Unidos por el uso militar de sus modelos, y eso tiene coste político y comercial.
Mi lectura: tener dos proveedores de modelos conectados (Claude y otro) ya era buena práctica por precio y por caídas. Con una empresa que puede acabar en medio de un pulso con la Casa Blanca, también lo es por riesgo regulatorio. Basta con tener el plan B probado.
Fuente original: CNBC
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