Amazon ha presentado "Built Together", un plan de 1.000 millones de dólares en cinco años para los municipios donde tiene o quiere construir centros de datos. El dinero va a formación profesional gratuita, a bajar la factura de la luz de colegios y viviendas y a lo que pida cada pueblo. Lo anunció el viernes 2 de octubre y lo ha contado con detalle The Deep View. Llega cuando cada vez más vecinos y ayuntamientos de Estados Unidos dicen que no.
Puntos clave de Built Together
- Cuánto: 1.000 millones de dólares repartidos en cinco años, unos 200 millones al año.
- Formación: grados de formación profesional gratuitos y prácticas para vecinos, en oficios con demanda como electricista, climatización, fibra óptica, informática, sanidad, educación, seguridad pública o fabricación avanzada.
- Energía y agua: ayudas para mejorar la eficiencia de colegios, edificios municipales y casas (bombas de calor, aislamiento, calentadores, baterías, placas solares) que pueden bajar el coste energético hasta un 40%, según Amazon.
- Lo que decida cada municipio: una parte se reparte "con las comunidades al mando", en vivienda asequible, alimentación o prevención de catástrofes.
Por qué Amazon necesita esto
Los centros de datos tienen mala fama. Según una encuesta de Gallup que cita The Deep View, de media 7 de cada 10 estadounidenses se oponen a que construyan uno en su municipio. En septiembre ya contamos una encuesta de NBC con un 70% de preocupados por la IA y sus centros de datos. Los argumentos se repiten: consumo de agua, subida de la factura de la luz, ruido y la sensación de que el pueblo pone el terreno y la red eléctrica y no recibe nada a cambio.
Y la oposición ya le ha costado proyectos a Amazon. En agosto renunció a levantar tres centros de datos en los terrenos de la central nuclear de Calvert Cliffs, en Maryland, después de meses de presión vecinal. El 18 de agosto, los comisionados del condado de Calvert aprobaron por unanimidad una moratoria de seis meses para nuevos proyectos, según WJLA. Dos meses antes, tres comisionados que habían apoyado el plan perdieron sus primarias.
El golpe más simbólico vino de su propia ciudad. En junio, el ayuntamiento de Seattle, donde Amazon tiene la sede, aprobó por unanimidad una pausa de un año a los grandes centros de datos nuevos. Tres empleados de Amazon declararon a favor de regularlos y denunciaron después que la empresa los llamó a reuniones con recursos humanos, según Bloomberg Law. En julio, además, Nueva York estudiaba su propia moratoria.
Lo que hace difícil este frente para Amazon es que no tiene color político. Las moratorias que se discuten en varios estados las proponen tanto demócratas como republicanos, y el centro de datos se ha convertido en un punto de encuentro para gente que no coincide en casi nada más. En Calvert, un condado de mayoría republicana, el cambio de comisionados vino de las primarias de su propio partido. Eso deja a Amazon sin un aliado fijo al que pedir que tumbe la oposición desde arriba, y explica por qué ahora negocia pueblo a pueblo.
Lo que dice Garman
Matt Garman, consejero delegado de AWS (la nube de Amazon), puso cara al anuncio y fue directo contra las moratorias que se estudian en varios estados, con apoyos de los dos partidos. Rebatió que los centros de datos gasten demasiada agua, suban la luz, contaminen o no aporten nada a los municipios. Y lanzó el aviso: si esas leyes salen adelante, Estados Unidos "podría estar firmando su derrota en esta carrera, y las consecuencias durarían generaciones".
Es el mismo argumento que usan la Casa Blanca y los laboratorios: frenar la infraestructura es perder contra China. La diferencia es que Garman lo combina con un cheque para el pueblo.
Qué cambia con el dinero
1.000 millones en cinco años suena a mucho, y para un municipio de 20.000 habitantes lo es. Para Amazon es poco. AWS tiene cerca de un tercio del mercado mundial de la nube, y las grandes tecnológicas están gastando decenas de miles de millones al trimestre en construir centros de datos. El plan cuesta una fracción mínima de lo que vale no poder construir donde ya hay red eléctrica y terreno.
Lo interesante es dónde pone el dinero. La formación en oficios como electricista o climatización tiene doble lectura: le sirve al pueblo y le sirve a Amazon, que necesita esos perfiles para construir y mantener sus instalaciones. Y las ayudas para bajar la factura van directas al argumento más repetido contra los centros de datos, que encarecen la luz de los vecinos.
The Deep View apunta un problema que el dinero no arregla. Los propios líderes de la IA llevan meses avisando de riesgos catastróficos, y ese discurso ha calado en un público que sabe poco de la tecnología. Por muchas bombas de calor que financie Amazon, el centro de datos se ha convertido en el sitio físico donde la gente proyecta su miedo a la IA.
Por qué importa
En España pasa lo mismo a menor escala. Aragón, Madrid y Cataluña compiten por atraer centros de datos y ya hay debate por el agua y la conexión a la red eléctrica. Si tu empresa depende de la nube, y casi todas dependen, el ritmo al que se pueden abrir centros de datos marca la capacidad disponible y su precio.
Lo que hace Amazon es el manual que veremos aquí: dinero visible para el municipio a cambio del permiso. Si estás en un ayuntamiento o en una empresa local cerca de uno de estos proyectos, la pregunta útil es qué parte de lo prometido queda por escrito en el convenio, con cifras y plazos, y qué parte es nota de prensa.
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