Apple ha presentado ante un tribunal federal un esquema de circuito confidencial suyo que, según su escrito, aparece dentro del trabajo hecho en OpenAI por un ex-empleado. El nombre que da la compañía es Chang Liu, y la calificación que usa para el material es "shocking evidence".
Puntos clave
- La prueba central es un esquema de circuito confidencial de Apple utilizado en trabajo desarrollado en OpenAI.
- Apple señala también una herramienta interna de OpenAI que comparte nombre con una aplicación de ingeniería propia de Apple.
- El MacBook de trabajo de Liu se entregó para investigación forense a mediados de agosto.
- Entre el material hay mensajes de texto de Liu, con emojis de risa, reconociendo el acceso a archivos de Apple.
- Apple alega destrucción de pruebas en junio de 2026, y apunta como coautor a Yu-Ting Peng, colega de Liu en OpenAI.
Qué pide Apple al tribunal
Dos cosas. Una orden de restricción preliminar que bloquee hardware construido sobre tecnología de Apple, y descubrimiento acelerado para acceder antes a documentación y dispositivos de la otra parte.
La orden de restricción es la petición que muerde. Si el juez la concede, afecta al desarrollo de producto, no solo al expediente.
El caso está en el U.S. District Court, con referencia gov.uscourts.cand.474095.
Cómo encaja con la demanda de agosto
Esto no arranca hoy. A principios de agosto Apple amplió su demanda contra OpenAI señalando a once ex-empleados más, y OpenAI respondió por escrito.
Lo nuevo del escrito del 31 de agosto es que Apple deja de hablar de patrones de contratación y pone material concreto encima de la mesa: un documento técnico identificable, un dispositivo entregado a peritaje y mensajes con nombre y apellido.
El dato de contexto que sigue pesando: más de 400 ex-empleados de Apple trabajan hoy en OpenAI.
El detalle de la herramienta con el mismo nombre
Uno de los indicios que aporta Apple es de los que a un ingeniero le resultan familiares. Una herramienta interna de OpenAI comparte nombre con una aplicación de ingeniería interna de Apple.
Por sí solo no prueba nada. Los nombres se repiten y los equipos arrastran vocabulario de sus empresas anteriores. Puesto al lado de un esquema de circuito idéntico y de un peritaje sobre el portátil, cambia de categoría y pasa a ser un elemento más del patrón que Apple está construyendo.
La alegación de destrucción de pruebas
Es la parte que más puede doler procesalmente. Apple sitúa la destrucción en junio de 2026, es decir, después de que el conflicto ya estuviera vivo.
En litigio estadounidense, destruir material cuando ya existe deber de conservación abre la puerta a sanciones que van desde instruir al jurado para que asuma lo peor del material desaparecido hasta resoluciones directas en contra. No hace falta demostrar qué contenía el archivo borrado. Basta con demostrar que se borró cuando no tocaba.
Por qué importa
Este caso va de hardware, pero la mecánica aplica a cualquier empresa que pierda gente hacia un competidor. Tres cosas que se traducen directamente a una pyme española:
El offboarding técnico es una tarea de seguridad, no de recursos humanos. Retirar accesos el mismo día, conservar el equipo sin formatear y registrar qué se descargó en las últimas semanas cuesta poco y es exactamente lo que Apple ha podido enseñar al juez.
Los mensajes de texto van a acabar en el expediente. En este caso, unos emojis de risa reconociendo el acceso a archivos ajenos.
Y las cláusulas de confidencialidad valen lo que valga tu capacidad de demostrar el acceso. Sin registro de actividad, no hay caso.
Fuente original: TechCrunch
Relacionado

