OpenAI acusa a un antiguo empleado de llevarse más de 100 archivos confidenciales con sus planes de producto antes de fichar por Apple, y de presentar después ese trabajo a la dirección de Apple. Lo dice en un escrito judicial presentado este miércoles 14 de octubre, dentro del pleito por secretos comerciales que Apple le puso a OpenAI en julio. Lo ha contado The Verge, que señala a Reuters como el primer medio en publicarlo.
Hasta hoy OpenAI era la acusada en este juicio. Con este escrito pasa a acusar ella.
Puntos clave
- Qué dice OpenAI: que un exempleado, cuyo nombre no se ha publicado, envió a una cuenta personal más de 100 archivos sobre al menos un dispositivo sin lanzar, y que luego los presentó ante directivos de Apple, entre ellos el vicepresidente de operaciones de Apple en Asia.
- Qué había en los archivos, según el escrito: imágenes de al menos un aparato sin anunciar, información de proveedores, datos de ingeniería, archivos de proyecto, estándares de acabado estético e informes sobre el recubrimiento y el sellado de componentes de hardware.
- El vínculo con HomeView: OpenAI relaciona esa presentación con la pantalla HomeView y el resto de aparatos que Apple enseñó esta misma semana.
- Qué responde Apple: según Reuters, Apple dice que tiene normas para que sus nuevas incorporaciones no usen información confidencial de su empresa anterior, y que ha revisado el caso sin encontrar pruebas de lo que dice OpenAI.
¿Qué ha pasado entre OpenAI y Apple?
Apple demandó a OpenAI en julio por llevarse secretos de su hardware a través de exempleados que fichó, y ahora OpenAI contesta que la información también ha viajado en sentido contrario. Ninguna de las dos acusaciones está probada: ningún juez ha dicho todavía que nadie robara nada.
Lo que OpenAI pone por escrito es esto. Un empleado que se iba a Apple se mandó los archivos a una cuenta propia antes de salir. Meses después, ese mismo trabajo acabó en una presentación ante la cúpula de Apple. "Esa presentación parece haber ocurrido hace meses y ahora, armada con esa información, Apple está haciendo un nuevo empujón en productos con IA", dice el escrito, que cita un artículo de prensa y el anuncio oficial de los nuevos productos de Apple como apoyo.
Y añade la frase que resume su queja: OpenAI está "muy preocupada" porque su información confidencial "esté circulando dentro de Apple", donde los ingenieros de Apple pueden dar forma a sus próximos productos a partir del trabajo de OpenAI.
Algunos de los medios que han leído el escrito dan dos detalles más que The Verge no recoge, y conviene tomarlos con cautela hasta ver el documento: que el empleado había llegado a OpenAI desde Apple, estuvo unos seis meses y volvió a Apple, y que los archivos salieron el 2 de junio de 2026, su último día en OpenAI.
El matiz que juega a favor de Apple
The Verge recuerda algo que debilita la conexión con HomeView. Apple trabaja sus productos con plazos muy largos, y su pantalla para casa lleva años apareciendo en rumores. Que la presentación del exempleado fuera hace unos meses y el aparato saliera esta semana no demuestra que lo uno venga de lo otro.
HomeView es un panel de 7 pulgadas con Siri AI que cuesta 299 dólares y llega a las tiendas el 13 de noviembre, aunque no a España: Apple no lo venderá en la Unión Europea porque Siri AI sigue sin estar disponible aquí. Es justo el tipo de aparato de casa con IA que OpenAI prepara con Jony Ive, el antiguo jefe de diseño de Apple, desde que compró su empresa io en 2025.
Cómo se ha llegado aquí
El pleito lleva tres meses subiendo de tono. Esta es la secuencia que hemos ido contando:
1. 10 de julio. Apple demanda a OpenAI, a su filial io Products y a dos exempleados, Tang Tan y Chang Liu, por llevarse diseños sin lanzar, archivos CAD, datos de proveedores y técnicas de acabado de metal. Apple dice que más de 400 de sus antiguos trabajadores están hoy en OpenAI. 2. 4 de agosto. Apple señala a 11 exempleados más y OpenAI responde con un post público titulado "Apple is getting this wrong". 3. 5 de agosto. OpenAI pide tumbar la demanda en una moción de 31 páginas. Su argumento: Apple deja usar cuentas personales de iCloud para trabajar y no corta los accesos cuando alguien se va, así que mal puede llamar secreto a lo que no protege. 4. 13 de octubre. El juez Edward Davila ordena a OpenAI entregar a Apple los materiales de las entrevistas que hizo a candidatos que venían de Apple, aunque le niega por ahora su investigación sobre acabados de metal y baterías. 5. 14 de octubre. OpenAI presenta el escrito contra su exempleado.
Por qué OpenAI lo cuenta ahora
Esto es lectura nuestra; el escrito no lo dice. El momento no parece casual: llega un día después de que el juez le diera a Apple una victoria parcial y en la misma semana en que Apple ha sacado sus aparatos para casa.
El fondo encaja también con la defensa que OpenAI ya usó en agosto. Entonces decía que en Apple la información se escapa porque se permiten cuentas personales y no se revocan accesos. Ahora cuenta un caso propio con la misma forma, un empleado que se manda archivos a una cuenta personal antes de irse, pero con Apple en el lado que recibe. Si el juez acaba viendo esto como un ir y venir de ingenieros entre dos empresas que se disputan el mismo mercado, a Apple le costará más conseguir la medida cautelar que pidió para frenar el hardware de OpenAI.
Falta saber lo importante. No se conoce el nombre del empleado ni qué pide OpenAI exactamente al tribunal con este escrito, y nadie ha mostrado que Apple usara esos archivos en un producto real.
Por qué importa
Quita los nombres y queda un problema que tiene cualquier empresa española con algo que proteger: la información sale con las personas, casi siempre en las últimas semanas y casi siempre hacia una cuenta personal. Las dos empresas más vigiladas del sector se acusan mutuamente de lo mismo, así que el riesgo lo tiene cualquiera.
Lo que yo revisaría esta semana, sin abogados de por medio:
1. El día de salida. Que los accesos al correo, al Drive y a las herramientas se corten el último día, no un mes después. Es la crítica que OpenAI le hace a Apple. 2. El reenvío a cuentas personales. Muchas suites de correo permiten bloquear el reenvío automático fuera del dominio y avisar de descargas masivas. Si no lo tienes activado, el último día de un empleado nadie se entera de qué se lleva. 3. La entrada. Cuando fiches a alguien de un competidor, déjale por escrito que no traiga nada de su empresa anterior. Es exactamente la defensa que está usando Apple. 4. La IA. Pegar un documento interno en una cuenta personal de ChatGPT o Claude es la misma fuga con otra cara. Si tu equipo usa IA, que sea con cuentas de empresa.
Seguiremos el caso según avance el juicio en San José.
Fuente original: The Verge
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